El gran posible

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¿Qué es posible, qué no es posible? ¿Quién es el que pregunta eso? ¿Quién es el que da la respuesta? ¿Quién es el que puede crear un cuadro mental y controlar las condiciones bajo las que la pregunta y la respuesta son posibles?

La sustancia del mundo no tiene fronteras, está abierta en todas direcciones, es multidimensional en si misma y está eternamente cambiando en las manifestaciones externas. Hay una totalidad, que es más total que todo lo que nos habíamos imaginado hasta ahora: la totalidad de las posibilidades implicadas en la sustancia del mundo. Entonces no hay una realidad fija. No hay una ley natural determinante que nos pone límites; solo hay los límites que nos ponemos nosotros mismos. Por eso hay una voluntad intensa, que quiere desplazar estos límites y deshacerlos. Por ejemplo estoy pensando en aventureros o deportistas extremos, en hombres como Alexander von Humboldt, Rüdiger Nehberg, Klaus Hätzel, Reinhold Messner o Prentice Mulford. En la voluntad natural del ser humano hay un proceso interno de maduración de una decisión y de repente la constatación absoluta: ¡Sí, es posible! ¡Sí, esta sanación es posible! ¡Sí, este cuerpo puede sanarse! ¡Sí, esta pesadilla se puede terminar! ¡Sí, esta nueva tierra y este nuevo cielo, esta manera de vida, conciencia y sociedad completamente nuevas se pueden manifestar! ¡Sí, incluso entre Israel y Palestina puede ocurrir una reconciliación completa! O Ibrahim Abouleish en Sekem, Egipto: ¡Sí, de este desierto podemos hacer un oasis floreciendo! ¡Sí, podemos transformar este planeta maltratado en un gran paraíso!

La mirada hacia la naturaleza nos muestra las posibilidades de creación en el multiverso. La interminable riqueza de flora y fauna sobre la tierra, debajo del agua, en el aire nos muestra que es posible. La infinidad de formas manifestadas nos deja vislumbrar que posibilidades se mantienen a disposición sin manifestarse en el espacio latente, en el „orden implícito” de David Bohm. Un pequeño giro de la percepción, un pequeño cambio de frecuencia de la conciencia, un pequeño desvío del camino ordinario puede abrir un nuevo mundo – al igual que un pequeño giro en un caleidoscopio que muestra un nuevo patrón bien estructurado. Aparte del mundo visible, manifestado, parece que hay una serie interminable de mundos paralelos. De estos se puede manifestar uno o lo otro en cualquier momento – dependiendo de la dirección de nuestra mirada y del ángulo del „punto de referencia“. En ese caso Sai Baba manifiesta una nota de dólar; Rolling Thunder produce una tormenta en Chicago; Jesús alimenta los cinco mil, los Jansenitas resisten a las hogueras y los mosquetes; enfermos terminales se curan de repente; el holandés Mirin Dajo se deja hacer una puñalada y se saca el puñal sin tener herida. Milagros y milagros, nacidos de un cambio de frecuencia de la conciencia, un “cambio de ángulo del rayo de referencia sobre la película holográfica” y una “aventura” a otra realidad. Durante los días “Basler Psi”, Uri Geller ha mostrado como se convierten semillas en plantas jóvenes en su mano.

Estamos entrando en una nueva época. Nos vamos a dar cuenta que estos saltos de dimensiones son naturales y que forman parte de la evolución. Vamos a aprender de usarlas con conciencia, si es necesario para la humanización de nuestro planeta. Vamos a salir de creencias antiguas de enfermedad, penuria y decadencia. No hay leyes terminadas para edad y muerte. Empezamos a ser embriones conscientes de nosotros mismos y reconocer cuanto crecimiento hemos impedido con los cerrojos viejos. Testigos de un tiempo anterior de nuestra historia, nos dan una idea que en algunos campos ya hemos estado “más avanzados”. Empezamos a vislumbrar el universo de inmensas estructuras de nuestro cuerpo, desde el núcleo celular hasta el cerebro. En estas circunstancias parece raro si para responder a la pregunta sobre nuestras actuales posibilidades, en temas como trabajo de paz, el uso de energía solar o la construcción de nuevas estructuras sociales y económicas, miramos solo hacia el pasado. Nos apoyamos en supuestas leyes de la naturaleza, que en realidad nunca han existido. Lo que nos aparecían leyes de la naturaleza, eran en realidad leyes estadísticas del comportamiento del ser humano y la materia – siempre valido en ciertas circunstancias de la sociedad y estructuras de pensamiento. Eran leyes históricas, no para la eternidad. Voy a citar algunas frases de Prentice Mulford que ha expresado muy bien estos hechos. Estas frases fueron escritas en el siglo diecinueve (!).

Tampoco es inevitable en el camino de la naturaleza,
que el cuerpo humano caduque…
O que las cartas solo se puedan mandar con mensajero,
sino con la chispa eléctrica.
¡Es la impertinencia de la ignorancia la que impone
afirmaciones sobre que es ley de la naturaleza y que no!
Es la equivocación fatal de mirar solo el trozo de pasado
visible para nosotros como guía para lo que ocurrirá en la eternidad.

(Prentice Mulford: Unfug des Lebens und des Sterbens. – Bobadas de la vida y de la muerte.)

¿Qué es posible, qué no es posible? ¿Quién es el que pregunta eso? ¿Quién es el que da la respuesta? ¿Quién es el que puede crear un cuadro mental y controlar las condiciones bajo las que la pregunta y la respuesta son posibles? ¿Qué sabemos de nosotros mismos y del mundo para hablar de “leyes” o “limites”?

¿No es nuestro propio cuerpo un milagro total, supertotal? ¡10-100 billones de células con mini ordenadores instalados que hacen cada segundo un trabajo coordinado perfecto, del que salen rendimientos extremos como tocar el violín, la mecánica de precisión y las acrobacias de circo! ¿Quien se ha inventado eso? ¿Quién ha construido las células? ¿Quien controla la inteligencia para coordinarla de esa manera? ¿Alguien ha visto un arquitecto?

Cuando me miro en el espejo y me asusto porque estoy engordando, enseguida se movilizan miles de millones de células para que la imagen de gordura se cumpla. Todas las funciones del cuerpo se sincronizan con la imagen o los pensamientos para cumplirlas, igual si son pensamientos deseados o miedos. Determinante es la concreción de la imagen que esta vinculada con el pensamiento. Siempre produce un efecto la imagen de la visualización, que está conectada con nuestros pensamientos. Cuando millones de células reaccionan a un imagen de pensamiento con el propósito de realización – ¿como va eso con toda la humanidad? Cuando millones o miles de millones de personas captan una imagen de pensamiento y reaccionan como de esta forma: ¿No seria una posibilidad inimaginable tanto para lo malo como para lo bueno? ¿No han servido los tiempos difíciles de las cruzadas, de la inquisición o el fascismo como pruebas terribles de que eso es posible? ¿No seria el tiempo de usar la misma relación para nuevos, mejores objetivos y pensamientos?

El cielo y la tierra hasta ahora estaban determinados por una empalmadura de leyes naturales que se han formado bajo condiciones de la evolución y el desarrollo de la consciencia humana. Era un época histórica y casi siempre cruel de donde han salido las leyes, límites y definiciones aparentes y se han creado las plausibilidades, posibilidades y muchas más imposibilidades de nuestras actuaciones.

El gran posible se hace realidad a medida que es posible para nosotros de extralimitar el mundo, de liberarlo de sus definiciones, juicios y comentarios, que no son suyos sino las nuestras. Los límites que imponemos al mundo parecen creaciones de nuestra mente. Entonces algo tiene que pasar dentro de nosotros si queremos tocar, entrar y experimentar el Gran Posible. Da igual que nos va a pasar en ese camino, da igual que métodos y experimentos los buscadores se van a inventar, siempre va hacia ese lo mismo. Experimentamos el Gran Posible cuando paramos de reaccionar al mundo con miedo. Cuando creamos estructuras donde se deshacen los miedos ancestrales, porque hay confianza, confianza reciproca, confianza en la naturaleza, confianza en las leyes grandes de la vida.

!Todo lo que podemos comprobar al final de la época materialista, sobre la estructura del mundo, es que el elemento principal no esta hecho de materia, sino de ideas, visiones, conceptos e información! Eso es el cambio de paradigma central de nuestro tiempo. El va a cambiar fundamentalmente las ciencias naturales y la tecnología, como también nuestros hábitos del día a día; estamos en el principio de una revolución que nos va a arrollar, si la encerramos en jaula de pensamientos demasiadas pequeñas desde el principio. Nada que se puede pensar, va a ser imposible. Eso ya lo dijo Einstein. La civilización humana del futuro va a ser fundamentalmente diferente de la de ahora – o no va existir más. Gracias a todos los pioneros que han preparado la nueva civilización intelectualmente. Y agradezco a todos los que lo están haciendo ahora. Tenemos que mantener el contacto.

 

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