Cuarenta Años Después de la Revolución de los Claveles

 en de pt-br es
¿Portugal como un Modelo para un Nuevo Socialismo?  

download/print pdf

25-abril-cravo_crop“En mi país hay una palabra prohibida.
Mil veces le han puesto grilletes, mil veces surgió de nuevo.”
(Manuel Alegre)

“Será obvio,
que el mundo ha poseído el sueño de algo,
de lo que sólo necesita poseer su consciencia,
para poseerlo en realidad.”
(Karl Marx)

Nota Preliminar: En este texto las palabras socialismo y comunismo se utilizan como sinónimos. Veo su diferenciación y la grieta que se ha estirado entre sus representantes, que hoy carece ya de sentido. Este artículo está dirigido a todos aquellos interesados en la justicia, la solidaridad y la libertad.

Parte I: Dictadura y Revolución en Portugal – Historia de un Sueño

Lisboa, Diciembre de 1960. En un bar dos estudiantes, chocan sus copas por la libertad – “A Liberdade!” Estaban siendo espiados, fueron denunciados y finalmente condenados a siete años de prisión. Bajo la dictadura militar portuguesa, la palabra libertad está prohibida. El hecho de leer este incidente en el London Times fue lo que llevó al abogado Peter Benenson a fundar Amnistía Internacional. Todavía quedarían trece años para el final de la dictadura en Portugal. El 25 de Abril de 1974, tropas de izquierda se trasladan a Lisboa y en unas horas se apoderaron de todos los lugares estratégicos del país. El jefe de estado y el servicio secreto renunciaron después de una corta resistencia. Cuarenta y ocho años de dictadura se han acabado. El sueño del socialismo despierta.

Hoy, Portugal sufre otra vez una dictadura – la dictadura del capital, como atestiguan incontables grafitis en las paredes. Las medidas de austeridad, la deuda y la regulación tributaria presionan sobre todo a los trabajadores, pequeños empresarios, artesanos y agricultores. La ola de privatizaciones empujó a las masas populares al desempleo. Hoy en día, el número de jóvenes que dejan el país es casi tan alto como durante la dictadura – entonces huían del servicio militar y la prisión, hoy huyen ante la falta de cualquier perspectiva.

Pero el país y sus gentes no han olvidado completamente el sueño de libertad, igualdad y socialismo. Después de las grandes manifestaciones contra la Troika en los últimos años, algunos grupos pioneros se han mudado al campo para construir alternativas – cooperativas para la subsistencia regional y ayuda vecinal; “Ajudadas” (acciones de ayuda mutua); mercados locales legales e ilegales para el intercambio de bienes fuera del sistema monetario; “Bancos de Tierras” para la transferencia de propiedades entre terratenientes y personas sin tierras, academias de ciudadanos para transmitir conocimientos. Aún pequeños y prudentes, como muchas veces son estos intentos, tienen un gran potencial. Pensadores visionarios ya ven un nuevo mapa de Portugal naciendo – un mapa de ciclos económicos regionales, subsistencia moderna, eco-regiones y aldeas modelo seguras de sí mismas, que contrarrestan el mundo globalizado con otra realidad.

En momentos en los que el sueño socialista parecía estar acabado – con el declive del bloque del Este y la caída del muro de Berlín, con sus activistas reintegrándose en el sistema capitalista – resulta que el socialismo es un sueño de la humanidad y un sueño de la humanidad no puede ser suprimido. Emergerá una y otra vez hasta que se haya realizado. Sin embargo, ocurrirá de una manera diferente a la que sus primeros defensores predijeron.

El capitalismo no es el estado final de la civilización. Un sistema dirigido a la explotación y el beneficio no puede durar a largo plazo. Su violencia inherente destruye todo lo que está vivo y es valioso; destruye recursos y las necesidades básicas de la vida. Los jóvenes se están levantando contra esto en todas partes del planeta. El colapso del sistema sólo es cuestión de tiempo; un corto período de tiempo.

Por extraño que parezca, en los países más afectados por la crisis, está surgiendo una nueva oportunidad: un socialismo humano de regiones y comunidades autosuficientes interconectadas, de autodeterminación y cooperación con la naturaleza. Un socialismo de confianza en el que la gente pueda experimentar comunidad antes de dedicarse a la socialización de la producción. Un socialismo de auto-organización que subvierta los sistemas del capitalismo globalizado, al no cooperar más con ellos, ni ofrecer un blanco al que el viejo sistema se pueda oponer. Una vez que los primeros ejemplos funcionales sean visibles, se difundirán entre la juventud como el fuego.

Este movimiento, como cualquier otro, desplegará su potencial revolucionario en cuanto sus defensores y activistas tomen conciencia del sueño que los une.

25 de Abril de 1974 – el “Día más largo”
“En cada esquina, un amigo. En cada cara, igualdad. El pueblo es quien más ordena”, canta Zeca Alfonso en la famosa canción censurada, “Grândola Vila Morena.” La letra expresa el sentir de los muchos trabajadores del campo en el Alentejo, que habían sufrido durante mucho tiempo bajo el dominio feudal de los grandes terratenientes. Amargamente pobres, su única opción era la de ser contratados como jornaleros sin derechos. Decenas de miles de personas fueron a parar a las cárceles de tortura de la tristemente célebre “PIDE”, la policía secreta, simplemente por expresar su opinión. No había libertad de reunión; aquellos que hablaban en la calle a más de una persona eran sospechosos de conspiración. Portugal tenía la tasa de mortalidad infantil más alta de Europa. Se le negaba la educación al pueblo; uno de cada tres era analfabeto. Los hijos del país estaban luchando en sangrientas y anacrónicas guerras coloniales en Mozambique, Angola y Guinea-Bissau. Hacia el final de la dictadura el servicio militar obligatorio duraba cuatro años. Hoy en día, uno puede ver esa generación de veteranos sentados en las plazas y al sol en frente de sus casas; ancianos, traumatizados y frecuentemente mutilados. Sin la experiencia diaria de solidaridad y ayuda mutua en las comunidades de las aldeas, sin el sueño de una vida diferente, difícilmente habría sido posible para ellos vivir y sobrevivir a la represión, la vigilancia y el hambre.

Cuando, desde la radio Renascença, la canción prohibida de Grândola resonaba aquel Jueves, poco después de medianoche, hace cuarenta años, los jóvenes oficiales del ala izquierda “Movimiento de las Fuerzas Armadas” ya estaban de camino a la capital – la operación “Fin de Régimen” comenzó. En la mañana temprana ocuparon instalaciones estratégicas del Estado. Las tropas militares se aproximaron, uniéndose unos a otros en solidaridad. Eran recibidos por las masas jubilosas que salieron a las calles con manzanas, pan y claveles rojos como regalos. Así, la gente aplaudió el golpe y le pusieron nombre a la revolución. Por la tarde el Jefe de Estado Caetano renunció. Sólo hubo disparos delante del comando central del PIDE, matando a cuatro manifestantes. A la mañana siguiente la maldición había terminado.

Seis días después, medio millón de personas celebraron por primera vez en sus vidas, el 1 de Mayo en las calles de Lisboa. Todo el mundo estaba en pie. Camiones con trabajadores vinieron a la ciudad desde los suburbios. Las banderas rojas inundaban los autobuses y trenes. La gente bailaba en las calles. Finalmente el país pertenecería a aquellos que alimentaban su economía. Finalmente los trabajadores dirigirían las fábricas. El hambre, la pobreza y el trabajo poco digno llegarían a su fin. La solidaridad y la comunidad prevalecerían donde, hasta ahora, habían reinado el miedo y la supresión. Pronto las colonias serían liberadas, consiguiendo la independencia. Las prisiones fueron abiertas, los prisioneros políticos liberados. Los disidentes, desertores y los líderes socialistas volvieron a su país de origen. El poeta y combatiente de la resistencia, Manuel Alegre, fue recibido con panfletos que proclamaban sus propias palabras, “Volvemos en mayo, cuando la ciudad se viste con gente enamorada, y la libertad va a ser la cara de la ciudad.”

El sueño de la libertad y la justicia, la autonomía y la autodeterminación, de la propiedad comunal y la responsabilidad común parecía hacerse realidad. Para muchas personas lo que se celebra ese día, ese sueño, tenía un nombre: Socialismo.

Revisando el principio del siglo 20
Esta idea había estado flotando en la mente de las personas desde el comienzo del siglo. Entró en Portugal con los primeros trenes que volvían de entregar corcho al norte de Europa, llegando a una atmósfera social burbujeante. El cambio estaba en el aire. Mientras que los barones del cereal del Alentejo celebraban ostentosas fiestas, entre los trabajadores rurales se difundían los mensajes subversivos de revolución y comunismo, de anarquía y socialismo. Las noticias sobre un país gobernado por agricultores y trabajadores, donde todos tenían derecho a la tierra sonaban como cuentos del paraíso. El concepto de una vida mejor ganó un nombre específico; una teoría que traía el mundo a las personas y las conectaba en un proceso mundial. Como en todas partes donde los seres humanos eran maltratados y oprimidos, este conocimiento fue capaz de cambiar su situación y su autoimagen. Se abrieron nuevos horizontes de conocimiento. Catolicismo, nacionalismo y feudalismo – los cimientos de la sociedad se revelaron como ideologías de dominación. De repente, un jornalero de Portugal no se veía más como el eslabón más bajo de la cadena social, sino como parte de un movimiento global. Fue un nuevo despertar que liberó nuevos poderes, coraje y creatividad para la Resistencia. Grupos de trabajadores secuestraron la remesa de la cosecha y reclamaron para ellos mismos los beneficios de su venta. Experimentos de vida anarquista vieron la luz, los cuales practicaban la libertad, el nudismo y la subsistencia.

Pero aún era demasiado pronto; la oligarquía de familias gobernantes todavía era demasiado poderosa. En 1926 los militares tomaron el poder después de tan sólo dieciséis años de república. En 1932, el asceta y solitario profesor de economía, António de Oliviero Salazar, se alzó con sus medidas de austeridad para dirigir la dictadura militar. Su “Estado Novo” (“Nuevo Estado”) propugnaba la disciplina, la severidad y la piedad. “Solo y orgulloso” era su lema; parecía como si absolutamente ningún principio portugués había tomado el poder. La autosuficiencia nacional, la censura total y la feroz defensa del imperio colonial fueron las características del estado unipartidista que distraía al pueblo con “Fado, Fútbol y Fátima.” Muchos intentos de resistencia fueron frustrados durante las casi cinco décadas de dictadura.

Despertar y Fracaso de la Revolución de los Claveles
Ahora, en 1974, iba a surgir una nueva sociedad de la mano de la solidaridad y la justicia. Los retornados dirigentes socialistas y comunistas entraron al estadio juntos en una demostración de unidad, saludados con entusiasmo por las masas de gente, “O povo unido jamais será vencido!” – “El pueblo unido jamás será vencido!”

La nación entera parecía radicalizarse. Empresas y bancos fueron nacionalizados. Estudiantes y profesores, que hasta hacía poco eran espiados y perseguidos por sus directores, expulsaron sin ceremonia a estos últimos de sus posiciones y organizaron la educación ellos mismos. Pensamientos, ideas y grupos, que habían sido prohibidos durante medio siglo, estallaron como fuegos artificiales. Las pequeñas facciones de izquierda escribían sus consignas y creencias por todas las paredes.

En todo el país surgieron comités auto-organizados de ciudadanía y vecindad y se hicieron cargo de los departamentos de bomberos, obras viales y otras tareas descuidadas durante mucho tiempo. Los trabajadores expulsaron a los represivos propietarios de las fábricas. La reforma agraria, siguiendo el modelo soviético, nacionalizó la tierra; los grandes terratenientes fueron expropiados. Los trabajadores del campo fundaron cientos de cooperativas en Herdades (granjas) y aldeas, principalmente en el sur del país. Trabajaron los campos y compartieron los ingresos colectivamente. Voluntarios de muchos países vinieron a ayudar. Por un corto tiempo, Portugal se convirtió en la Meca de la juventud europea que soñaba con el socialismo.

Pero los portugueses no incluyeron el mundo en sus cálculos. 1974 fue un año en el que otras dictaduras militares del sur de Europa también entraron en crisis, como en España, o se colapsaron, como en Grecia. Fue el punto álgido de la Guerra Fría; cada conflicto, cada levantamiento, se convertían en un conflicto de poderes entre el Este y el Oeste. Occidente no estaba dispuesto a apoyar o tolerar un país socialista en Europa. Había que impedir una nueva Cuba, Vietnam o Chile por todos los medios. El conflicto Este-Oeste también dividió la alabada unidad del pueblo portugués. Los socialdemócratas europeos influían cada vez más en los socialistas, que adoptaron su lema: “Reformas en lugar de Revolución.” La Unión Soviética apoyó abiertamente al Partido Comunista Portugués; sus seguidores estaban mayoritariamente en el Sur, mientras que en el Norte, una máquina bien engrasada de propaganda anticomunista se puso en marcha, financiada y organizada, como muchos suponen, por los Estados Unidos.

La otra razón para el fracaso de la revolución llegó desde el interior – era imposible recuperarse de la huella de cincuenta años de dictadura de un día para otro. Las heridas internas no fueron tratadas y curadas, como sigue siendo cierto en muchos casos hoy en día. La unidad del pueblo se partió principalmente en aquellos lugares donde no había una visión real ni experiencia de un socialismo vivido, de comunidad real. ¿Cómo podría la gente construir cooperativas y administrar las propiedades comunales sin saber cómo fomentar la confianza entre unos y otros? ¿Cómo se podría liderar sin dominación? ¿Cómo se podrían tomar decisiones democráticas sin atascarse en mil debates? ¿Cómo hacer frente a problemas humanos omnipresentes como la competencia o los celos? Y ¿cómo se podrían resolver los conflictos sanamente, sin represión? Jornaleros sin educación eran repentinamente responsables de tareas para las que no estaban preparados. Los rápidamente cambiantes gobiernos todavía estaban atrincherados en redes económicas arraigadas en los principios del capitalismo, que no respaldaban las reformas agrarias. El entusiasmo de la gente y la voluntad positiva, por si solas, no pudieron superar los retos de la independencia.
El eslogan “Fascismo nunca más”, que todavía se oye a menudo en las manifestaciones de hoy, fue el mayor consenso que Portugal pudo acordar después de décadas sin libertad de expresión y de información. Después de una revuelta final en el “verano caliente de 1976,” la sociedad portuguesa retrocedió a un modo de vida burgués. La declaración del socialismo como un objetivo del Estado en la Constitución quedó en papel mojado. Paso a paso el capital recuperó su poder. La reforma agraria fue revocada; hubo escenas amargas cuando las granjas fueron recuperadas y los pequeños agricultores perdieron los frutos de su trabajo y de la tierra que justo habían terminado de cultivar. Las cooperativas restantes – lugares de reunión, las salas culturales de los habitantes del pueblo, en la que los lugareños podían intercambiar sus productos – fueron privados de sus beneficios legales, y por lo tanto, de la base de existencia. De este modo, una pieza central de la revolución se había perdido.

Fin de la Línea: Capitalismo
Occidente había ganado. La entrada en la Unión Europea (UE) en 1986 fue vendida a los portugueses como un camino hacia la seguridad y la prosperidad. El todavía bastante empobrecido país se convirtió pronto en el estudiante ejemplar de Bruselas, ajustándose afanosamente a todos los requisitos. Entre ellos estaba un cambio profundo en la agricultura. Aunque los grandes campos de cereales habían cubierto en gran medida las necesidades nutricionales de Portugal, fueron transformados en monocultivos forestales. Se cultivaron pinos y eucaliptos para la exportación como madera barata para papel y palés. Esta fue una decisión con poca visión de futuro. No sólo ecológica, sino también económicamente, ya que los países de Europa del Este podrían hacerse cargo de esta tarea de manera más eficiente tras la caída del Muro de Berlín. En este punto, sin embargo, Portugal ya era dependiente de la importación de alimentos, que hoy suponen aproximadamente 80 por ciento del consumo del país. Esta es la situación en un país bendecido por la abundancia de sol y lluvia y con un clima templado; las “mejores condiciones de crecimiento en Europa”, según Ferry Enthoven de Atlantic Growers, una de las muchas empresas agrícolas extranjeras en Portugal.

Los ambiciosos y destructivos mega-proyectos de la dictadura, como los embalses, se llevaron a cabo bajo el auspicio de la UE. Un ejemplo es la presa de Alqueva en el Alentejo, construido en 2002, el mayor embalse de Europa que inundó pueblos y lugares culturales históricos. Destruyó el, antaño espléndido, río Guadiana y las muchas formaciones rocosas y criaderos de aves raras a lo largo de su orilla. Sus aguas – ya gravemente contaminada por la industria agrícola de España – alimentan en la actualidad un sistema de canales. Sus elevadas tuberías de cemento y depósitos atraviesan todo el Alentejo. El beneficio se destina casi exclusivamente a empresas agrícolas extranjeras con sus inmensos campos de olivos, plantaciones de maíz genéticamente modificado y túneles de invernaderos. En lugar de traer riqueza a la región mediante el empleo de mano de obra local, estos proyectos atraen al país cada año a miles de trabajadores mal pagados venidos de Nepal, Bulgaria y Tailandia.

Alfredo Cunhal, agricultor orgánico de Montemor-o-Novo, dice: “En lo que se refiere a naturaleza y agricultura, la dictadura, el socialismo y el capitalismo han seguido todos la misma estrategia – centralización y especialización. Esto tiene un efecto destructivo en la naturaleza y es fatal para el desarrollo rural.” Sus intentos de reintroducir la forma tradicional de agricultura, la dehesa, y de establecer una plantación con diversidad de especies, merecen todo el apoyo que puedan conseguir. 

”Luego, en los años noventa nos lanzaban dinero”, recuerda el profesor de historia Antonio Quaresma. “Los bancos casi nos perseguían con generosas ofertas de préstamos.”

La riqueza prestada borró el sentido de la realidad de la gente. El país pronto se llenó de coches flamantes, modernas viviendas unifamiliares y autopistas no utilizadas; sin embargo no tenían casi ningún medio de producción que pudiera generar riqueza. Quaresma dice: “Intuimos que íbamos a recibir la factura por esto en algún momento, pero no sabíamos en qué forma. Ahora lo sabemos.”
Como resultado de la crisis económica global, la trampa de la deuda se cerró de golpe – en ambas escalas, nacional e individualmente. En Marzo de 2011 el gobierno portugués solicitó el rescate europeo. Las consecuencias de las medidas de austeridad consiguientes empobrecieron grandes segmentos de la sociedad. Por ejemplo, de acuerdo con informes recientes unas 600.000 personas mayores de 65 años sufren de desnutrición. La tasa de desempleo en Portugal es del 18 por ciento y entre las personas menores de 24 años, se sitúa en el 37 por ciento. Por las subidas de las tasas de interés, un sinfín de personas no pudo pagar sus préstamos, de forma similar a lo que ocurrió en los Estados Unidos. Tuvieron que renunciar a sus hogares, los cuales estaban financiados por deuda, y mudarse a proyectos de vivienda pública. En estas condiciones, innumerables familias se rompieron, sin embargo, mantienen la apariencia de orden. “Se sienten avergonzados”, señala Teresa Chaves, coordinadora de Cáritas en Beja, quien debido a la crisis, tiene que lidiar con un número cada vez mayor de casos difíciles. Ella deja claro que el país se encuentra ante una bomba de relojería social. En las elecciones locales de 2013 los votantes dieron al gobierno una señal de descontento; ahora la mitad de los municipios del Alentejo tienen de nuevo alcaldes comunistas.

Del Sueño al Cambio de Sistema
¿Qué idea positiva puede reavivar la voluntad de la gente para el cambio después de tantos intentos y fracasos? ¿Cuál es el sueño de Portugal?
Si uno conduce por el campo y se detiene en las aldeas remotas para compartir pan y pensamientos con la gente del lugar, se reconoce que algo en la gente de esta nación ha permanecido sorprendentemente intacto a pesar de las numerosas fuerzas invasoras, incluidas las demandas actuales de la globalización. Hay una conexión francamente desafiante con la tierra; la vida del pueblo todavía se caracteriza por la ayuda mutua, la vecindad y una tranquila no-participación en la actitud y velocidad del comercialismo global; a menudo también hay una determinada no-cooperación con los mega-proyectos económico-ambientales, como embalses y minas. Charlar con el cliente es todavía más importante para la cajera que el burócrata impaciente que espera en la fila. El mecánico aún deja de trabajar para acariciar un perro callejero. En el bar de la esquina todavía se puede tomar licor hecho en casa y pastel horneado por un vecino – incluso para el policía que hace la vista gorda; él es parte de la comunidad de la aldea a pesar de todo. Y fue esta comunidad la que ayudó a la gente a sobrevivir en todas las épocas de penuria. Todavía hoy, para mucha gente esto es más importante que los argumentos sobre economía y empleo.

Es como si la mayoría de la gente siguiera silenciosamente un enfoque de vida diferente a la estipulada como panacea en nuestro tiempo moderno. Un enfoque de vida que no se centra sólo en torno al dinero y el beneficio, sino en torno a valores comunes, conexión y responsabilidad mutua. Parece como si un sueño hubiera sobrevivido en este país, a lo largo de la monarquía y el imperio colonial, la dictadura y la revolución. Quizás Portugal está destinado a revivir este sueño.
“Todo conocimiento es recuerdo”, dijo Platón. Hay pocos países con tantos monumentos culturales, círculos de piedra y dólmenes de la época neolítica. Ubicados en muchos lugares aislados, dan una profunda impresión de un mundo encantado atemporal. ¿Es posible que estos círculos de piedra cuenten la historia de un conocimiento de paz matriarcal donde la comunidad y la cooperación con la naturaleza fuera la norma? Es como si estos monumentos hubiesen cincelado la historia del país más que todos los intentos de domesticación por parte de la iglesia y el estado.

En tiempos de capitalismo salvaje globalizado, esta original forma de vida ha sido empujada al borde de abismo, declarada como debilidad, se han burlado de ella y ha sido ridiculizada. Sin embargo, no pereció, no aquí en la Portugal rural. Los observadores se preguntan a sí mismos: ‘¿Podría este mundo ser de nuevo el centro de atracción, ahora que el sistema capitalista se está resquebrajando, enfermando hasta el punto del colapso debido a sus defectos inherentes?’
En esta situación histórica, los primeros jóvenes de la generación de las protestas se han mudado a las zonas rurales con el fin de crear una perspectiva de vida fuera de la Troika. En este clima, lejos de los modernos centros de poder, respiran un nuevo aire de libertad y experimentan con los proyectos; regenerando paisajes y reactivando pueblos abandonados en contacto con las comunidades locales tradicionales. Frente a las medidas de austeridad y las restricciones de la Troika, surgen proyectos de ayuda vecinal y subsistencia moderna. Se conectan entre sí, desarrollan cooperativas alternativas para la producción regional y subvierten las prohibiciones contra el comercio local con creatividad y obstinación. Ellos experimentan por sí mismos lo que los lugareños de más edad tienen claro: que las comunidades de las aldeas y las vecindades son las bases más fiables en tiempos de crisis.

Si ahora estos experimentos comienzan a absorber y aplicar el conocimiento globalmente disponible para la curación ecológica, para la tecnología energética descentralizada, para la creación de comunidad y para la paz y para una economía alternativa, sus proyectos podrían convertirse en laboratorios para el futuro. Por improbable que parezca, de este modo la crisis en el sur de Europa podría ayudar a catalizar un cambio de sistema global.
Es un cambio de sistema que toda la Tierra necesita. Pues no sólo Portugal vive bajo la dictadura del capital; el mundo entero lo hace. Con la amenaza de sometimiento al Nuevo Orden Mundial de libre comercio, incluso en las regiones más remotas, los movimientos de protesta de todos los continentes necesitan con urgencia modelos para allanar el camino hacia el post-capitalismo.

Portugal, situada en la esquina sur occidental de Europa, es un puente cultural y medioambiental entre Europa y África. Las soluciones que se desarrollan y prueban aquí bajo la protección de la seguridad europea, se pueden también aplicar en el Sur Global y podrían así contribuir a la disolución de la disparidad entre el Norte y el Sur. Cuarenta años después de la Revolución de los Claveles, el país podría convertirse en un modelo para un nuevo socialismo.
El socialismo debe ser renovado y ampliado por el conocimiento que se ha desarrollado a lo largo del siglo pasado. Los siguientes cinco puntos esenciales deben ser componentes de un nuevo socialismo para que este tenga un poder de atracción y manifestación mayor que el capitalismo.

Parte II: Puntos Centrales de un Nuevo Socialismo

 

1. Socialización y Descentralización de la Producción
Socialismo significa que el poder económico está en manos de las personas que trabajan y viven de ello. Las decisiones y responsabilidades son tomadas por los aquellos a quienes concierne. La obtención de beneficio como motor de la economía no es sostenible. Por encima del enriquecimiento privado de los individuos se encuentra el interés de la comunidad – esto no es un mandamiento moralista, sino una ley para la paz social.
No son los Estados los que deberían traer el nuevo socialismo, sino sistemas transparentes de pequeña escala – aldeas y comunidades regionales descentralizadas que se interrelacionan, en gran parte autosuficientes y en cooperación con la naturaleza. Cuanto más transparentes y comprensibles sean los ciclos de producción, comercio y consumo, más saludable serán para los seres humanos y la naturaleza. Interconectado, diverso y descentralizado – el nuevo socialismo funciona en muchas áreas siguiendo el modelo de la naturaleza.

¿Qué significa auto-suficiencia regional? En primer lugar, cada región produce los productos básicos que son necesarios para el abastecimiento de sus seres humanos, animales, plantas y ecosistemas. Esto es principalmente aplicado a la nutrición y la energía. Los productos excedentes pueden ser comercializados fuera de las regiones. Los ingresos obtenidos de la venta de los productos permanecen en la región. La subsistencia moderna e interconectada es el principio para la reorganización de la economía mundial y el plan definitivo para contrarrestar la globalización neoliberal.

2. Comunidad: el Interior Humano del Nuevo Socialismo
Históricamente, el socialismo no fracasó porque la idea fuera errónea, sino porque la gente no tenía experiencia substancial de vida comunitaria. Si la desconfianza y el miedo dominan la convivencia humana, no será posible socializar la producción. El nuevo socialismo se basa en formas de vida comunitarias.

Que una persona sea valiente, justa y solidaria, no está determinado (únicamente) a nivel individual. El desarrollo humano es también una consecuencia de las condiciones sociales de producción, en las que una persona crece y vive; las cosas que él o ella experimenta en la infancia – el amor, el hogar, la seguridad o la apertura. Comunidades funcionales de confianza son el suelo más fértil para desarrollar la solidaridad, la conciencia comunitaria, el coraje para la verdad – todas las cualidades humanas necesarias para un socialismo funcional. Bajo condiciones de estrechez y soledad, los seres humanos se convierten en subordinados o consumidores, pero no se desarrollan en seres sociales. Dondequiera que experimenten la aceptación, el hogar y el desafío de una comunidad, un sueño de humanidad encuentra en ellos su satisfacción.

Lo que la juventud del mundo experimenta en las plazas y acampadas de los movimientos revolucionarios y lo que conecta a la gente mayor en los pueblos portugueses es una aproximación a la comunidad. Esta experiencia puede ser modernizada, objetivada y enseñada.
La comunidad, en la que se integran las familias nucleares, es el hogar original del ser humano. “Se necesita una aldea para criar a un niño”, dice el proverbio africano. Comunidad es también el hogar del amor; esta concede protección para la sensible apertura al amor, para que una relación de amor no se convierta en una prisión.

3. Cooperación con la Naturaleza y Sanación del Paisaje 

Cada región puede producir lo que sus habitantes – seres humanos, animales y naturaleza – requieren para vivir. “Agua, alimentos y energía estarán libremente disponibles para todos los seres humanos si no seguimos las leyes del capital, sino la lógica de la naturaleza”, dice el Dr. Dieter Duhm en el “Manifiesto de Tamera.” Incluso los paisajes gravemente degradados por la desertificación, la erosión y la deforestación, pueden ser sanados. Así, los biotopos alimenticios pueden florecer en abundancia, eliminando la base para cualquier especulación.

Además, necesitamos aprender a cooperar con la naturaleza. Tenemos que comprender que junto a los derechos humanos, también existen los derechos de los animales y la Tierra. En el nuevo socialismo, los principios de igualdad y justicia, no sólo se aplican a los seres humanos, sino también a la naturaleza. Antes de tomar cualquier decisión, cualquier medida que afecte a la región; los animales, plantas y ecosistemas que puedan ser afectados deberían ser consultados, además de los seres humanos. Podemos aprender a escuchar su voz.

Con el conocimiento para la cooperación con la naturaleza somos capaces de poner fin a la escasez, el hambre y la guerra en todo el mundo. Permite a los pueblos y regiones tomar las riendas de su propio abastecimiento y liberarse de la dependencia de los sistemas globalizados. Es un conocimiento para la libertad.

4. El Papel de la Mujer y la Reconciliación entre los Géneros
La reconciliación entre los géneros es una condición para la paz y la justicia. No puede haber paz en la Tierra mientras haya guerra en el amor.
Portugal ha fomentado desde siempre la adoración de lo femenino – desde las culturas tribales matriarcales del Neolítico, arriba mencionadas, al culto a la Diosa del Cielo, en Fátima, y hasta la adoración de María, presente en todas las aldeas.

Un nuevo socialismo es impensable sin una valoración más elevada de la mujer. No sólo se trata de exigir igualdad, sino de recuperar los poderes y cualidades femeninos que no pudieron brotar durante el patriarcado. Esto concuerda totalmente con la antigua constitución de los indios Iroquois, donde un jefe debía ser “como una buena madre.” En las comunidades del futuro, cualidades como el cuidado, la reconciliación, el perdón, la responsabilidad social, la comunicación y la creación de confianza serán indispensables.

El socialismo se basa en la solidaridad con las mujeres de todo el mundo. Esto también significa valor para defender la autodeterminación sexual de la mujer; la liberación de las nociones de virtud y moral que ya no son adecuadas. Esta moral anticuada fue inicialmente impuesta con violencia a las mujeres, hasta que ellas mismas se convirtieron en sus defensoras.

Sabine Lichtenfels, teóloga y co-fundadora de Tamera dice: “Un nuevo poder femenino no se dirige contra los hombres ni se opone a nuestro amor por ellos – simplemente, abandona con determinación las estructuras patriarcales que han contribuido al exterminio de la vida y el amor a lo largo y ancho de la Tierra. Nos corresponde pues, a nosotras las mujeres, asumir nuevamente la responsabilidad política y sexual que fue abandonada durante tanto tiempo.”
Todas las áreas de la vida, ya sea la ecología, la política o la economía tendrá una orientación diferente cuando las mujeres se conecten con sus fuentes y acepten su significado y su tarea. Comunidades donde la solidaridad y la confianza surjan entre las mujeres, donde ellas asuman la responsabilidad de sí mismas, de sus hijos y de aquello que aman, son lugares de anclaje para la vida misma. Tales comunidades ganan fuerza y estabilidad, y pueden resistir las abundantes tempestades de nuestro tiempo.

5. Ética y Espiritualidad: Puentes en lugar de Muros
El nuevo socialismo necesita una ética objetiva que se ancle en los corazones de todos, y no en dogmas religiosos o políticos.
Tradicionalmente, Portugal ha sido refugio de disidentes y herejes. La tolerancia, la hospitalidad y la apertura a los extranjeros siempre han sido más importantes para la gente que la ideología y el pensamiento jurídico.

Paulo Borges, profesor de filosofía de Lisboa, dice: “Construir puentes en lugar de muros forma parte del Ser de Portugal. El mundo ha estado viviendo en un paradigma de separación, lo que lleva a la explotación, la guerra y la violencia durante los últimos 6.000 años. Especialmente en tiempos de crisis, Portugal puede convertirse en el lugar de nacimiento de un nuevo paradigma de empatía y no-separación.” El PAN, partido que él fundó, – partido por los derechos de los animales y la naturaleza – ya logró un éxito impresionante en las primeras elecciones en que participaron.

Después de la alianza fatídica entre Iglesia y Estado, durante la monarquía y la dictadura, y el abuso de los dogmas religiosos para la dominación y la tiranía, la iglesia en Portugal se ha renovado. Hoy en día se dedica a ayudar y a tareas sociales sin la moralización, con el enorme dedo acusador del pasado. Por más comprensible que haya sido el que muchos seguidores del movimiento socialista inicialmente se distanciaran de la iglesia, hoy existe una cooperación pragmática en muchos lugares. Así es como en algunos lugares lo mejor de la Iglesia y del comunismo se une – el modelo del Jesús revolucionario, combinando la defensa de la justicia social con la ayuda mutua. La ética de un comprometido amor socialista por el prójimo, con el auspicio del poder Mariano omnipresente, estará encima de cualquier religión o ideología, y podrían unificar los nuevos poderes del despertar.

Don António Vitalino Dantas, el Obispo de Beja, es un representante del cristianismo comprometido. Conocido por su dedicación a la justicia social, media incansablemente entre políticos y ciudadanos. También apoya la manifestación de modelos autosuficientes e intenta motivar a los grandes propietarios para que donen sus propiedades fuera de uso a nuevas comunidades ecológicas y sociales. Don António dice: “Aldeas, escuelas y granjas abandonados podrían ser revitalizadas de esa manera.”

Tamera – Centro de Investigación y Educación: En estas condiciones, modelos holísticos y experimentos socio-ecológicos prosperan. El más significativo de ellos es el centro internacional de investigación para la paz Tamera, fundada en 1995 por Sabine Lichtenfels y el Dr. Dieter Duhm, un autor de éxito de la alemana “Nueva Izquierda.” Hoy en día, 170 personas viven aquí y trabajan en un modelo integral para una sociedad de paz. Por lo tanto, ellos desarrollan y combinan soluciones ecológicas y sociales para un modo de vida post-capitalista que pueden ser reproducidas en todo el mundo. Además de su trabajo pionero en la ecología, se centran principalmente en la curación del amor y de la comunidad humana. Tamera es un centro de educación internacional que también trae conocimiento ecológico y social actualizado a la región. Asimismo se está convirtiendo en un punto de encuentro para el movimiento de autonomía regional y local. Otras grupos y comunidades que ya empiezan a establecerse, se mantienen conectadas entre ellas y empiezan a intercambiar en este contexto – en estrecha cooperación y complementación con la población rural existente. Rui Braga, colaborador de Tamera dice: ” Así es como el Alentejo podría convertirse en el nuevo Silicon Valley de la autonomía y la sostenibilidad. ”

 Resumen

Una visión se vuelve tangible. Aquí, en el borde de Europa, surgen modelos para un nuevo socialismo; para la experiencia vivida de justicia y libertad; para la curación de la naturaleza y para la autosuficiencia regional.
Comunidades y regiones interconectadas – y ya no (sólo) la clase trabajadora – son los sujetos revolucionarios para un nuevo socialismo. Entre ellos, la inteligencia colectiva se desarrolla, con la que son capaces de responder a los desafíos y resistir a los poderes opositores. El país podría por lo tanto volver a ser la Meca de la juventud revolucionaria del mundo. Esta chispa se extenderá como la pólvora – y ningún poder en el mundo será capaz de extinguirlo. Porque un pueblo unido – conectado a través de la amistad y el intercambio de conocimientos, en posesión de condiciones saludables y descentralizadas de producción, unificados por una ética universal anclada en el corazón – jamas será vencido.

 

 

 

Share your thoughts:

Your email address will not be published. Required fields are marked *