Sexualidad Libre y Pareja

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El drama del mundo es un drama de amor. La humanidad sufre de mal de amores.

Esto se aplica a todas las relaciones de amor, no importa si son hetero u homosexuales. En nuestro proyecto hemos concentrado el trabajo en la relación entre hombres y mujeres. Sin embargo, creo que la mayoría de intelecciones que se ofrecen en este ensayo se aplican a todos los tipos de relación.

Las dos mitades del ser humano, hombre y mujer, se han buscado el uno al otro durante generaciones y siempre han fracasado. Cuando fundamos el proyecto de Tamera, casi todas las relaciones amorosas de mis antiguos amigos se habían roto. La principal causa de que muchos grupos políticos y alternativos fracasaran es el tema del sexo y el amor. No podemos generar paz en el mundo, mientras este problema siga sin resolverse. Sobre todo, se trata de encontrar una respuesta auténtica a la pregunta de cómo el deseo sexual salvaje de los seres humanos puede ser compatible con el anhelo de un gran amor. ¿Hay una solución para la aparente contradicción entre sexualidad libre y matrimonio?

Escribo como portavoz del proyecto Tamera. El trabajo sobre el tema sexo-amor-pareja está en el centro del proyecto. Desde el principio, hemos querido crear un entorno social en el que pudiera surgir una solución para esta cuestión. El principio de la sexualidad libre es uno de los fundamentos éticos y sociales de Tamera. Es por eso que muchas personas vienen a Tamera, quieren salir de las viejas ataduras y recuperar lo que hasta ahora se han perdido. De igual modo, esta es la razón por la que algunos no vienen a Tamera. Tienen miedo de perder a su pareja si se abren al experimento de la sexualidad libre. En realidad algunos han perdido ya a su pareja y, a veces, vuelven a ella de una nueva manera. Es muy obvio que nos enfrentamos aquí a una cuestión clave en nuestras vidas. La introducción de la sexualidad libre no se trata de una decisión ideológica preliminar para la monogamia o la poligamia, si no de permitirse una nueva experiencia.

Para empezar, quiero aclarar lo que se entiende por sexualidad libre. Se trata de verdad y confianza en la relación de los géneros; sobre todo, se trata de verdad en la esfera de nuestro deseo sexual. No consiste en promiscuidad al azar y relaciones poco fiables. ¡El punto es que alguien que tiene una “escapada” no miente a su pareja! Esto es un imperativo ético. No podemos concebir la sexualidad libre si alguien tiene que ser mentido. Existen directrices éticas que no permiten esto. La cultura de la sexualidad libre está firmemente ligada a estas directrices. Conocemos el dolor en el alma de un enamorado que tiene que ocultar su relación sexual con otro amante. Es cruel para todos los involucrados, y es cruel para los niños. Este sufrimiento suele tener consecuencias fatales. No abordamos un conflicto privado aquí, si no un problema social. ¡Cuántas tragedias se producen por una moral sexual hipócrita! Mueren más personas a causa del amor fracasado que por cualquier otra razón. Aquí, un nuevo concepto para la curación tiene que integrarse en el desarrollo cultural de la sociedad humana. Esto fue, y es, la idea que trajimos al mundo hace unos años bajo el título “Sexpeace.” ¡Sexpeace – Paz entre los géneros!

La sexualidad libre no es ningún mandato, sino una oferta. Las personas pueden experimentar la sexualidad libre y luego decidir si quieren vivir en monogamia, poligamia … o cualquier otra “gamia.” El punto crucial es que la experiencia ocurre en un medio social y ético de confianza. Así que, simplemente no te precipites hacia ella con la mente apagada, si no al revés – involucra a tu mente y luego actúa. En este sentido, en clave de humor llamamos a nuestro proyecto la “Academia Monástica de Sexualidad Libre.” Con la palabra monástica, nos referimos al espíritu sagrado de la verdad y no a la gris devoción.

La sexualidad libre está unida a tres principios, sin los cuales no puede funcionar: contacto, confianza y solidaridad. Así para que hombre y mujer pueden volver a ser sinceros en su deseo mutuo y ya no sea necesario engañar en secreto, necesitan contacto, confianza y solidaridad. Eso es mucho. Contacto significa ver el alma del otro, y no sólo su cuerpo. Confianza significa que ya no nos mentimos unos a otros, ni siquiera en secreto. Solidaridad significa que el hombre y la mujer se encuentran en sincera amistad y cooperación, sin condena ni ironía. Estos requisitos no se dan generalmente en el mundo actual. Es por eso que no tenemos más remedio que desarrollar nuevos sistemas en los que sea posible orientar otra vez nuestras vidas en torno a los valores humanos básicos. Necesitamos un sistema de convivencia donde los seres humanos pueden confiar de nuevo. Un sistema en el que la mentira y la traición ya no tengan ninguna ventaja evolutiva. Un sistema en el que el contacto sexual entre dos personas ya no provoca ningún temor u odio en un tercero. Estos fueron algunos de los pensamientos fundamentales que nos llevaron a fundar este proyecto. En combinación con los pensamientos ecológicos, forman el núcleo de nuestra educación interna, y de la externa a través de la Escuela Terra Nova.

Volvamos al problema. ¿Cómo resolver la aparente contradicción entre el amor libre y el amor de pareja, entre sexualidad libre y matrimonio? Hay un problema real en efecto, ya que los seres humanos no sólo queremos sexualidad libre, a menudo también queremos una pareja estable y duradera – “hasta que la muerte nos separe.” De repente nos encontramos ante un conflicto aparentemente sin solución – el conflicto entre la nueva imagen de sexualidad libre y el viejo arquetipo del matrimonio. La imagen arquetípica del matrimonio, de la relación eterna entre un hombre y una mujer, está profundamente anclada en el alma humana. Todos lo sabemos, y dentro de todos nosotros hay un anhelo en esta dirección. Cada anhelo espera a su satisfacción. El anhelo ni siquiera existiría si no existiera su satisfacción, pues nuestros anhelos no son arbitrarios. Una comunidad seguramente fracasará si se basa totalmente en la sexualidad libre sin tener en cuenta este profundo anhelo. Aquí podemos aplicar la teoría dialéctica de Hegel: tesis – antítesis – síntesis. El matrimonio sería la tesis; sexualidad libre la antítesis y la síntesis consiste en un nuevo sistema en el que la tesis y la antítesis se disuelven o se unen en un nivel superior. Hemos estado trabajando algunas décadas para encontrar esta síntesis.

Muchas personas que se han quedado en este proyecto, tras luchar contra viento y marea, ahora sienten la “tercera vía”, la posibilidad real de ganar uno sin perder lo otro. Lentamente entienden la frase, que ha sido esencial para el proyecto desde su fundación y que escribimos repetidamente en todas nuestras publicaciones:la sexualidad libre y la pareja no se excluyen mutuamente, sino que se complementan entre sí. Quien vive en una sólida relación no tiene por qué tener miedo de perder a su pareja debido a otros contactos sexuales, y quien vive la sexualidad libre no tiene que tener miedo de quedar excluido de la felicidad de una pareja estable. Todos estos conflictos sólo existen en nuestra cabeza, no en la lógica de la cuestión. Pues las dos cosas, el matrimonio y la sexualidad libre, se completan el uno al otro, van de la mano, y juntos forman la esencia de una nueva cultura erótica. Sin embargo, sólo pueden ser compatibles en determinadas condiciones sociales y éticas. La aparente contradicción entre la sexualidad libre y la sexualidad de pareja sólo puede resolverse en un nivel de orden superior.

¿Cuál es el nivel de orden superior? Para decirlo en una palabra, es el nivel de la confianza. Mientras haya desconfianza entre los géneros, la contradicción no se puede resolver. Tan pronto como la verdadera confianza surge, la contradicción se disuelve, ya que es evidente que, una y otra vez, los dos miembros de la pareja desean a otros, y también es evidente que una relación de amor genuino no se rompe debido a esto. Ojalá todas las parejas que vienen a Tamera desde lejos puedan encontrar y entender esta obviedad. Los celos no pertenece al amor. Necesitamos tiempo para deshacernos de los viejos condicionamientos. A pesar de ello, para la mayoría de los colaboradores en Tamera esto ha sucedido a una velocidad sorprendente. Si los dos géneros pueden confesar, completa y libremente sus alegrías por la poligamia, entonces pueden establecer su pareja con la misma libertad, porque han extinguido la desconfianza secreta. Si ya no reaccionan con celos a las aventuras ocasionales de su pareja, entonces el amor sexual entre ellos comienza a crecer de una nueva forma. Cuando uno de ellos entra en conflicto, sólo le podemos decir: ¡sigue el amor!

Con el principio de la sexualidad libre, un nuevo clima surgió entre las mujeres. Como podían revelar sus secretos con una nueva apertura, nació una nueva forma de solidaridad entre las mujeres. Una mujer se enamora del novio de su amiga. La novia lo nota y ofrece su propia habitación para ella, para que los dos puedan pasar una noche juntos. Estas y otras historias similares no son cuentos de hadas en Tamera; que dos mujeres amen al mismo hombre no es motivo para la hostilidad en condiciones de verdad y solidaridad. El nuevo campo de la mujer, la libera en cierta medida de su fijación por el hombre, y así se le ofrece la posibilidad de conectar de nuevo con su fuente de femineidad.

El amor surge cuando los dos miembros de la pareja comienzan a verse el uno al otro interiormente. No sucede muy a menudo que el hombre y la mujer “se vean” el uno al otro porque su encuentro está conformado por convenciones y proyecciones desde el principio. El hombre reacciona principalmente a las señales sexuales de la mujer, sin ver quién es esta mujer realmente y qué necesita. Cuando se enfrentan a la mujer “adecuada”, el hombre a menudo reacciona con una mitificación subconsciente. Él ya no tiene el control de sus pasiones cuando está cerca de ella. Ella lo es todo para él. Ella es la amada, la madre, la puta y la santa, todo a la vez. En el tesoro subconsciente del alma del hombre, hay una adoración casi increíble de la mujer, que no es compatible con el deseo sexual “vulgar”. La santa y la puta al mismo tiempo – ¿cómo puede el hombre hacer frente a esto? En la era patriarcal este problema se ha resuelto mediante la reducción y la humillación de la mujer en la vida real y mediante la elevación a la santa Virgen en la vida eclesiástica. Las catedrales góticas fueron llamadas “Notre Dame”. Por un lado, rezaban “Ave María”; por otro lado quemaban a las mujeres. El trauma ha sido inscrito profundamente en las almas. A día de hoy, las leyes de las proyecciones psicológicas del subconsciente, que se originaron a partir de una larga y vil historia, reinan tanto en hombres como en mujeres. La sociedad humana fue incapaz de resolver la cuestión de los géneros en una forma humana.

La sociedad es un producto de los seres humanos, no de los dioses. Sus leyes vigentes fueron hechas por seres humanos y por lo tanto también pueden ser corregidas por los seres humanos. Una de esas leyes, por ejemplo, es la monogamia establecida, lo que significa el deber de una pareja casada de renunciar a otros contactos sexuales. Una cantidad infinita de sufrimiento se ha producido por este voto, pues esta prohibición contradice en gran medida la naturaleza humana. Ambos sexos tienden a inclinarse hacia la poligamia. En cuanto el uno al otro tienen que ocultar esto, comienzan las mentiras, la desconfianza y una lenta transformación del amor en odio. A menudo vemos el mismo patrón cuando las parejas, casadas o no, llegan a nosotros. El hombre primero comienza a salir de los límites del matrimonio. La mujer sigue su paso después de un tiempo, y comienza a disfrutar de la libertad sexual. El inicialmente valiente hombre, a menudo reacciona a esto con un temor celoso a la pérdida, que admite a regañadientes. Después de algún tiempo los dos llegan a un acuerdo con la situación. Ahora se enfrentan a la posibilidad de permanecer juntos en un nivel completamente nuevo.

Una vez que las prohibiciones sexuales son levantadas, las mujeres reaccionan con timidez al principio, luego más intensamente con alegría sin reservas. A muchas mujeres les encanta el sexo. Y les encanta mucho más de lo que las altas leyes de la dignidad humana toleran. Esto es un hecho que tenemos que aceptar. En realidad, ¿por qué no habría de ser aceptado? La sexualidad es una función natural del organismo humano y genera uno de los mayores placeres que nos ha sido dado en esta vida terrenal. La sexualidad a veces nos tiende una emboscada con una fuerza tan irresistible que contraatacar con la moral estaría muy cerca de la locura. Hemos perdido esta lucha desde el principio; pues “Sexus” es un superpoder. En lugar de luchar contra este poder, debemos aceptarlo con gratitud. Sólo entonces seremos capaces de liberarnos de su tiranía. Y en esto es en lo que consiste una sociedad humana – la humanización de los explosivos poderes sexuales al aceptar e integrarlos en nuestra vida cultural.

En tanto que una parte esencial de nuestra pulsión sexual tenga que ser suprimida habrá consecuentemente excesos sádicos, pornografía infantil, enfermedades psicosomáticas, violencia y guerra. La violencia contra la mujer es parte de la vida diaria en el mundo patriarcal. Desde hace mucho tiempo, una guerra secreta entre los géneros acecha entre los bastidores de la sociedad moderna. Siempre está relacionado con el tema de la sexualidad insatisfecha. Ambos sexos sufren un hambre sexual que no pueden admitir en frente del otro. Ante el drama de los celos en nuestro tiempo, ante las horribles consecuencias para los niños y ante la verdad ética, ponemos la sexualidad libre como base para una nueva cultura.

¿Qué pasará entonces con el matrimonio, con la pareja y con esa forma de amor más profunda que nos mueve a jurar fidelidad eterna los unos a los otros? Esta es una pregunta misteriosa, porque en realidad esta forma de amor más profunda y la fidelidad eterna entre dos personas existe. ¿Pero qué nos ha llevado a conectar esta fidelidad con la prohibición de las “relaciones extramatrimoniales”? ¿Qué tipo de amor es el que tiene que ser protegido a través de tales prohibiciones? Por supuesto, la relación de pareja entre el hombre y la mujer está expuesta a una mayor presión si a ambas partes se les permite alejarse, pero a cambio también se alivian ambos de una gran carga interior al no tener que ocultarse nada. Aún más, es sobre todo un enriquecimiento para ambos, ya que encuentran un nuevo deseo por el otro, al no estar demasiado acostumbrados el uno al otro. No hay nada más perjudicial para una vívida relación de amor que la rutina diaria en la sexualidad. Variedad, sorpresa, descubrimiento y conquista pertenecen a la vida erótica. “Sólo se puede ser fiel cuando tienes permitido amar a otros.” Así es como está escrito en nuestros libros.

También hay, por supuesto, una forma auténtica de matrimonio monógamo. El sacramento del matrimonio contiene una esencia profunda. Si dos amantes llegan a un punto en su amor en el que deciden, en un profundo acuerdo, reservar exclusivamente su sexualidad para el otro, entonces deberían hacerlo. No existe una ley aquí. Sólo existe la verdad interior. En nuestra comunidad, una y otra vez recomendamos que las nuevas parejas permanezcan monógamas durante un tiempo, para no perder su joven amor en las tentaciones de la sexualidad libre. Nosotros no trabajamos en contra, sino a favor de la pareja cuando esta surge auténticamente. Sin embargo, no creemos que la felicidad de la vida humana dependa principalmente de una pareja satisfactoria.

¿En qué momento un ser humano es realmente capaz de vivir en pareja? ¿No es bueno si él o ella ha reunido suficientes experiencias sexuales antes de decir “sí quiero”? En la mayoría de los casos, la primera vez que dos seres humanos jóvenes experimentan las sobrecogedoras profundidades de la sexualidad supone el motivo que les lleva a a jurarse fidelidad eterna inmersos en su felicidad. Por lo general, este es el principio del fin, porque la base para una relación duradera no es la sexualidad, si no la cohesión de las almas. Tenemos que crear condiciones de vida que permitan a las personas ser capaces de hacer estas distinciones. Estas son las condiciones de vida de la confianza. En la sexualidad libre, así como en el amor de pareja, necesitamos confianza absoluta. Necesitamos comunidades que restauren la confianza perdida de la humanidad. Donde hay confianza, no hay mentiras ni maldad. Entonces, una nueva cultura erótica puede surgir, pues se encuentra en la entelequia del ser humano – una maravillosa conexión entre sexualidad libre y pareja. Si la creación de paz en el amor tiene éxito, entonces la paz surge en todo el mundo; y en toda la evolución, con todos sus niños y animales, dando un salto adelante con júbilo.

Una nota histórica para concluir. El drama de los géneros impregna toda nuestra civilización. El mundo masculino tuvo que humillar a la mujer para ser capaz de hacer frente a su resplandor sexual. El género femenino tuvo que soportar atrocidades indecibles. Hace trescientos años, las mujeres aún eran quemadas vivas por ser atractivas y fueron por ende demonizadas por la impotencia del hombre. A pesar de todo esto, el género femenino no ha perdido su amor para con los hombres. Como hombre, yo sólo puedo estar agradecido por esta fidelidad femenina. Estamos trabajando en un proyecto en el que ambos géneros pueden liberarse para siempre de los horrores del pasado.

En el nombre de nuestros niños.
En el nombre de todas las criaturas.

Gracias y Amen.

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Traducido del inglés por Rocío Herrero Jiménez

One thought on “Sexualidad Libre y Pareja

  1. Wow! I love this text, every sentence touches my cellullar sistem, thank you for the text and that translation! As a person that has a couple and comes to Tamera to enter the free sexuality and free love field this text it just inspiring to continue to work in the partnership. Thanks again to Delon and Sabine for their work.

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