Poder Suave

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Pensamientos para un Nuevo Movimiento de las Mujeres.
En todo el mundo, las mujeres están luchando por alcanzar su máximo potencial y su emancipación…

Tamera, Standing stones, meditation at sunrise, Portugal… por un mundo en el que las mujeres ocupan su lugar, sin colocarse por debajo del hombre, sin tener que luchar contra él o imitarlo. Una cultura de colaboración, en la que los géneros como polos igualmente fuertes, se complementan y se aman. Un mundo, en el que no puede haber más violencia contra ninguna mujer. En el que las mujeres se reúnen y cooperan por el bien de todos los seres de este planeta – y por un nuevo amor a los hombres.

¿Cómo puede convertirse en realidad esta visión?

La mensajera de paz, autora y co-fundadora del Biotopo de Curación 1 Tamera – Sabine Lichtenfels – acuñó el término “Poder suave”. Con su libro “Weiche Macht – Perspektiven eines neuen Frauenbewusstseins und einer neuen Liebe zu den Männern” [“Poder suave – Perspectivas para una nueva conciencia femenina y un nuevo amor a los hombres”] creó hace 18 años puntos de orientación para el ser mujer, que todavía hoy se necesitan con urgencia: “El nuevo poder femenino no se dirige contra los hombres ni se opone a nuestro amor por ellos, pero abandona decididamente las estructuras masculinas que han contribuido al exterminio de la vida y el amor a lo largo y ancho de la Tierra. […] Nos corresponde pues, a nosotras las mujeres, asumir nuevamente la responsabilidad política y sexual que tanto tiempo nos ha faltado. E invitamos a todos los hombres comprometidos a unirse a nuestra labor de paz.”

En este libro habla una mujer, que conoce íntimamente todas las facetas y dificultades de la vida de las mujeres, que también conoce y ama a los hombres íntimamente, que no condena y por ello da orientación. Una voz auténticamente femenina de este tipo hacia falta en la Tierra desde hace tiempo. Se la hizo callar en la historia de poder y dominación patriarcal. Una oleada de alivio rodeará la Tierra, cuando se la escuche de nuevo. Ya que sólo cuando las mujeres asumen su poder suave, pueden hombre y mujer desarrollarse y encontrarse como mitades igualmente fuertes de la humanidad. Entonces puede surgir una cultura de colaboración, en la que – para hablar como Riane Eisler – el símbolo de la espada pierde su poder y el cáliz toma su lugar: el símbolo del amor y la abundancia.

“El poder de las sociedades masculinas consistía en la ruptura de resistencias”, Sabine Lichtenfels siguió escribiendo: el poder suave es por el contrario “el poder de superar resistencias a través de la fuerza del corazón y de tomar las dificultades con ligereza. […Es] un principio regulador, ya que a la larga incluso los hombres más duros se unen, cuando notan que funciona sin venganza, sin castigo y sin segundas intenciones. Los hombres duros se han vuelto tan duros, porque les faltaba este poder suave. El poder suave es el poder de las madres, que protegen decididamente a sus hijos. Es el poder sexual de las mujeres, que ya no juzgan la potencia y la impotencia de sus amantes, sino que ayudan, con sus medios suaves, a liberar la alegría de vivir. El poder suave es la fuerza, que permite al brote de hierba abrirse paso en una superficie de asfalto, para salir a la luz del mundo.”

El poder suave es una fuerza de acción, que está profundamente anclada en la alegría erótica, en la unión con todos los seres y en la compasión mundial: compasión por todos los seres vivos, que sufren y mueren bajo las estructuras patriarcales. La compasión por todas las mujeres, que son golpeadas, circuncidadas, forzadas al matrimonio, apedreadas, violadas, aún hoy en día en todas partes del mundo. Compasión también por la situación del hombre y su gran miedo a todo lo femenino, que lo ha llevado a esta lucha.

Hay millones de mujeres en todos los continentes que sufren esta violencia. En el libro “La mitad del cielo” (de Nicholas D. Kristof y Sheryl WuDunn), los autores describen destinos que puede desencadenar en cada individuo un mar de lágrimas. ¿De dónde viene este odio a la mujer? ¿Y cómo puede ser que, teniendo esto en cuenta, aún seamos capaces de dormir tranquilamente?

En todo el mundo los humanos están bajo la influencia de los 5000 años de lucha contra las mujeres. La historia la lleva la mujer “escrita en el cuerpo”, como dice el psicoanalista Dieter Duhm, co-fundador de Tamera. Él escribe en su texto “La Cura del Amor”: “Consecuentemente, las mujeres que llamaban la atención por su atractivo, su carácter particular o su valentía eran tachadas de brujas y quemadas vivas. ¡Quemadas vivas! Si nos detenemos a pensar en los padecimientos que la parte femenina ha tenido que soportar en todo el mundo, es casi un milagro que todavía queden mujeres capaces de amar. Es un tema muy profundo y querría agradecerle al género femenino en este punto. En la mitad femenina de la humanidad debe de habitar un corazón extraordinariamente estable y fiel: fiel a una mitad masculina que durante milenios la ha oprimido y maltratado.”

Para curar estas profundas heridas históricas y para que las mujeres vuelvan a conectarse con su fuerza, no es suficiente la demanda de igualdad de género y la cuota de mujeres – aunque nos gustaría dar las gracias a todos aquellos que han estado luchando por más de un siglo con gran valentía por la emancipación y el fin de la violencia. Nos apoyamos sobre sus hombros.

Para lograr un cambio real en el sistema y comenzar una cultura de colaboración, necesitamos una liberación interior de la hipnosis patriarcal.

El patriarcado no es la historia completa.

En hallazgos arqueológicos de muchas partes de la Tierra, los historiadores reconocen los restos de una cultura matriarcal que se expandía a largo de casi todo el mundo: culturas tribales altamente sofisticadas, culturas del templo en la India, Malta, Creta y las primeras villas fundadas en Anatolia y Oriente Medio. De los figurines y santuarios, concluyen que estas culturas no conocían ningún Dios castigador, sino que celebraban una fuerza universal de vida, a menudo representada por la diosa madre: el principio de la abundancia y el cuidado cósmico omnipresente.

Fuerza maternal y generosidad eran vistos como modelo y orientación de todas las antiguas comunidades humanas. Sus representaciones artísticas dan testimonio de su sentido de la alegría y de la igualdad de los sexos. (Sabine Lichtenfels ha descrito detalladamente esta “era de plenitud sensual” en su libro “Temple of Love” [“Templo del Amor”]). Parecían no tener que protegerse de la violencia: sus ciudades no tenían defensas, y tampoco se encontraron armas. Por el contrario, en muchos de sus centros, ciencia y cultura fueron tan altamente desarrollados, que sus precisos resultados siguen siendo inexplicables hasta la fecha – basta pensar en la exactitud de las mediciones astronómicas en los círculos de piedra y templos, el secreto de su construcción sin ninguna máquina o sus aún no explicados métodos de comunicación a muchos miles de kilómetros de distancia.

Algunos restos de estas culturas de colaboración tribales, que sobreviven en lugares remotos hasta la fecha, nos dan una idea de sus estructuras y valores sociales. Incluso entre los iroqueses un jefe debía de ser “como una buena madre”. Entre los Mosuo en China las mujeres llenas de gracia, humor y sin vergüenza hablan de su disfrute de la sexualidad libre y auto-determinada, por lo que eligen a sus parejas libremente, sin falsas restricciones morales y desventajas sociales.

La edad de oro de las culturas tribales neolíticas duró casi cien mil años – dimensiones inimaginables, dado el rápido ritmo posterior de creación y destrucción de imperios históricos. “El patriarcado es como un accidente: corto, destructivo y sin sentido”, dice la investigadora sobre matriarcado Heide Gottner-Abendroth. Sobre cuáles son las causas fundamentales de que la cultura matriarcal terminará, existen diferentes teorías. El hecho es que las culturas tribales y las culturas de los templos fueron invadidas y destruidas mundialmente en el curso de unos pocos miles de años por hordas de guerreros – en un sistema de gobierno que se propagó en todo el mundo de forma brutal. En África y en Europa, en América Latina y Asia oriental: la gente perdió su sentido de seguridad y pertenencia cósmica, y por lo tanto el paraíso. Lo que había sido previamente sagrado, fue declarado como algo sucio: la mujer, la tierra, la sexualidad. Desde entonces se estima a la mujer como la oscuridad, el mal. Se la arrebató la alta posición social original como polo dentro de las comunidades. En público, se le retiró la palabra. Con la introducción del matrimonio solo podía dirigir su alegría sexual a un solo hombre. El poder ya no se medía en la capacidad de dar y preservar la vida, sino en la capacidad para destruirla. El miedo gobernaba el mundo, hasta la actualidad.

El patriarcado produjo muchas ideologías y religiones de dominación. El cristianismo o el Islam, el comunismo o el capitalismo, en una cosa estaban todas de acuerdo: en la lucha contra todo lo sexual – y en contra de la mujer. Su naturaleza sexual y su fuerza de atracción erótica le dieron un poder sobre el hombre, ya que este la deseaba enormemente, pero no podía controlarla o domesticarla. Con el fin de dominar a la mujer de todos modos, el hombre aplicó un principio, que desde entonces determina la historia: “divide y vencerás”. Separó lo sagrado de lo erótico. A partir de entonces quedaron en un lado la casta y celestial virgen y madre, que transfiguró al hombre y que se mantuvo físicamente inalcanzable para él. Y en el otro lado la tentadora, que él encerró en el sótano de la lujuria prohibida, donde él vivió sus excesos con ella. Pero la mujer de verdad se mantuvo oculta al hombre.

En su desesperación, las mujeres finalmente tomaron la moral sexual, que les había sido impuesta, como algo propio. Incluso hoy en día, las mujeres siguen esta orden posthipnótica. En la creencia de que puede servir a su interés superior y la gloria de Dios, suprimen su propia sexualidad y la de sus hijas (e hijos).

No tiene sentido reprocharle a los hombres el pasado. Con la opresión de la mujer, el hombre también destruyó una parte de sí mismo, su potencia, su fuerza compasiva – y la “única autoridad, que puede tener el hombre sobre la mujer: el amor”, como dice Barry Long.

Lo que el patriarcado ha pasado por alto es que: sólo juntos pueden los géneros llegar a su grandeza. Sólo entre dos polos igualmente fuertes, hombre y mujer, florece el mundo. Si uno de los polos es silenciado, entonces al otro le falta un opuesto, se crea unilateralidad y dureza solitaria. Bajo sus consecuencias – miedo, violencia, depresión y destrucción – sigue sufriendo el mundo hasta la actualidad.

Para el beneficio de todos los seres, para todos los niños, que quieren crecer libres, en nombre del amor primordial entre mujeres y hombres: este mundo al revés debe volver al orden.

Mujeres para una cultura de paz erótica.

Los pensamientos de esta última parte se inspiran en las “24 Tesis para un nuevo movimiento de mujeres” por Sabine Lichtenfels, con las que concluye el libro “Weiche Macht” [“Poder Suave”].

Vivimos en una época de transformación global. El patriarcado está llegando a su fin. Hombres y mujeres se encuentran de nuevo en las ruinas de una historia fallida. Tienen la oportunidad de volver a empezar otra vez. ¿Qué van a hacer?

Tal vez van a hacer una pausa antes de clamar por nuevas soluciones y programas. Tal vez van a aclarar de una vez dónde comenzó la historia de la violencia y la dominación: en la exclusión y la represión del Eros. Reconocerán: no habrá paz en el mundo, mientras siga habiendo guerra en el amor. La violencia y el miedo llegarán a su fin, cuando el Eros vuelva a tener su lugar en la comunidad de los humanos. Una cultura erótica es una cultura en la que Eros ya no es una amenaza, sino que provoca alegría, confianza y amor universal. Sólo una cultura erótica es una cultura de paz.

Las mujeres reconocerán, que su satisfacción en el amor no depende de si tienen a un hombre para ellas o no. Las relaciones de pareja para toda la vida que ellas desean, no surgen de juramentos de fidelidad y promesas, sino por verdadero interés común – y el trabajo conjunto en una nueva tierra.

Las mujeres que reconocen esto, no van a atar su gran fuerza amorosa y su conocimiento erótico a un solo hombre. Ellas son mucho más grandes y más completas. No van a esperar el reconocimiento, sino a poner su poder suave y sus cualidades femeninas allí donde sea necesario: todas las áreas de la vida, ya sea la ecología, la política o la economía, se van a orientar de manera diferente cuando las mujeres se conecten con sus fuentes y acepten su significado y su tarea.

Ellas crean espacios de confianza y solidaridad entre mujeres. También y sobre todo con las que aman al mismo hombre. Salen de la comparación, porque reconocen que la comparación es la muerte de la compasión, y los celos no son un signo de amor. Las mujeres maduras ya no ven a las más jóvenes como sus competidoras, pero las apoyan activamente en su paso al ser mujer.

Ellas no seguirán reaccionando inconscientemente con la rabia que se ha acumulado en ellas durante el curso de la historia, sino que se detendrán y paso a paso se repropiarán de la fuerza que estaba ligada a ellas. Ahora pueden dirigirse a ellas mismas conscientemente y comprometerse por un no absoluto a la guerra y la destrucción, y por un igualmente absoluto sí al amor y a la vida.

Ellas crean estructuras sociales que se basan en la transparencia, la confianza y el apoyo mutuo, comunidades en las que la mentira y el disimulo no tienen ninguna ventaja evolutiva más. En este tipo de lugares se encontrarán amigos y enemigos, pondrán fin a su disputa y encontraran el perdón. Los niños pueden crecer libres y seguros, ya que los padres, que ya no tienen que mentir más, continuarán amándose toda la vida.

¿Una utopía? ¿Una visión? Sí, pero una cuya hora ha llegado y que ya se cumple en los primeros lugares.

Sabine Lichtenfels: “Cuando el sueño de un mundo libre de miedos, de amor libre suene más claramente, cuando desarrollemos la información que necesitamos para su aplicación, de forma cada vez más clara, cuando estemos seguros en él y el universo se refleje en él, entonces se hará realidad”.

 

Recomendaciones:

Sabine Lichtenfels: “Weiche Macht – Perspektiven eines neuen Frauenbewusstseins und einer neuen Liebe zu den Männern” [“Poder suave – Perspectivas para una nueva conciencia femenina y un nuevo amor a los hombres”, aún no existe en español]

Sabine Lichtenfels:Temple of Love – A Journey into the Age of Sensual Fulfillment” [“Templo del Amor. Un viaje a la Era de la satisfacción sensual”, aún no existe en español]

Dieter Duhm: “La Cura del Amor” (Capítulo II en “Asentando los cimientos para una nueva civilización”, editado por Martin Winiecki)

Dieter Duhm: “La Matriz Sagrada”, Tomo I y II

Riane Eisler:El caliz y la espada: la alternativa femenina


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