UN PLAN GLOBAL DE PAZ

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Sobre el próximo libro de Dieter Duhm: Terra Nova. Revolución global y curación del amor

En el ámbito de la tecnología, a la humanidad hoy nada le parece imposible: nano robots que pueden viajar como células del sistema inmunitario a través del torrente sanguíneo y volver inofensivas a células cancerígenas; sondas espaciales que pueden ir a toda velocidad a través del espacio seis billones de kilómetros para colocar un laboratorio del tamaño de un refrigerador sobre un cometa de solo unos cuatro kilómetros de largo… Son hazañas tecnológicas que muestran lo que es posible cuando se mueven visiones y voluntades humanas en alturas casi superhumanas.

El libro “Terra Nova. Revolución global y curación del amor” (versión española será lanzada en los fines de 2015) se mueve en órdenes de magnitud audaces, similares a estos, aunque en un área en la cual hasta ahora se ha invertido poca fuerza de fe. Allí también vale el principio de que lo que es pensable, es realizable. El autor, Dr. Dieter Duhm, psicoanalista y sociólogo, trabaja junto a su compañera Sabine Lichtenfels y otras personas hace más de cuarenta años en un nuevo concepto para poblar el planeta Tierra con la pregunta: ¿Cómo podemos efectuar una cultura global en la cual no haya más guerra y crueldad?

El libro fue escrito en simpatía con el dolor y las penas en el mundo. Lleva a sus lectores y lectoras por diferentes caminos hacia un plan de paz global: el “Plan de los Biótopos de Curación”. Así se podría lograr la paz. En el centro se encuentra la visión de una humanidad y una tierra curadas: Terra Nova. Es la visión de una convivencia entre seres humanos libre de miedos y violencia, del fin de la guerra entre los sexos, del amor y la sexualidad libres, de una vida creativa y plena, de la cooperación con la naturaleza y todos sus seres, del abastecimiento gratuito a todos los seres vivos del suficiente alimento, agua y energía. Es el sueño humano de paz.

¿Pero quién puede y quiere aun creer en esto, de cara a lo que ocurre día a día en este planeta? De cara a Irak, Ruanda, Siria, Ucrania…, de cara a los presupuestos militares y la industria armamentística…, luego de Auschwitz, My Lai, Srebrenica…, luego de estas historias sin fin de horror interminable que duran hasta hoy, día tras día. Guerras contra personas, contra animales, contra la naturaleza.

¿Qué plan podría poner fin a todo esto? ¿Qué poder es lo suficientemente fuerte?

La destrucción ocurre en el nombre de grupos particulares, gobiernos, militares, servicios secretos, etc., pero todos ellos no podrían prevalecer sobre el resto del mundo si no pudiesen resonar con una disposición violenta latente en cada individuo. Ella es la consecuencia de un trauma colectivo, un miedo estructural que la era de guerra ha grabado hondo en la conciencia celular de cada persona.

Detrás de la epidemia de violencia despiadada se esconde la experiencia de un dolor que ya no puede ser superado por medios convencionales – y sin embargo es curable. (Dieter Duhm)

Esta es la manera de salir. La curación del trauma es la palanca con la cual se puede hacer caer el sistema destructor de vida. Este es el punto crucial para romper definitivamente con el ciclo de víctima y victimario en toda su profundidad. Cuando el miedo desaparece, la guerra y la globalización pierden la base de su poder – poder con el que pueden convertir en cómplices a personas de todas las naciones y religiones.

Esta cura no se logra solamente por el camino de la terapia individual, sino que necesita un entorno curativo. Es el ser social el que determina la conciencia. En este sentido, Dieter Duhm – antiguo activista del movimiento estudiantil del ’68 y autor del bestseller de ese entonces Angst im Kapitalismus [Miedo en el capitalismo] – es hasta hoy marxista.

Su plan de paz se basa en la construcción de centros de paz particulares, los así llamados “Biótopos de curación.” Son como sociedades en miniatura, modelos pilotos de la cultura de paz deseada. En su “Teoría política” fundamenta por qué solo una cantidad relativamente pequeña de estos centros podrían bastar para ocasionar un corrimiento de la matriz de violencia a la matriz de la vida. “¿Cómo pueden incidir en la Tierra entera los requisitos para una paz estructural realizados en unos pocos lugares? La respuesta se desprende de las originalidades de los sistemas holísticos (integrales) […] Lo decisivo para el éxito de proyectos de paz como estos no es qué tan grandes y fuertes sean (en comparación con los aparatos de violencia vigentes), sino qué tan abarcadores y complejos sean, cuántos elementos de la vida puedan ensamblar y fusionar de forma positiva. En los campos de la evolución no vale la “supervivencia del más fuerte”, sino el “éxito de los que más abarcan.” De lo contrario ningún nuevo desarrollo hubiese prevalecido ya que todos han empezado pequeños e insignificantes.”

Tan pronto como los primeros centros de este tipo se vuelvan suficientemente complejos y funcionen libre de contradicciones, la paz ya no será durante mucho tiempo más una idea vaga ni una palabra que se adhiera al olor de viejos muros de iglesia y a las estrecheces de la casa paterna. La paz será entonces una práctica de vida humana realista de alta energía que curará y se liberará de los espectros del miedo y de las heridas del alma del pasado.

La paz es la convivencia de seres humanos basada en la confianza y la comunidad. Un cambio de sistema global más radical que este es poco imaginable. La construcción de confianza requiere, poco a poco, el desapego a todos los sistemas de violencia. Autarquía regional, ayuda para el barrio, participación en los eventos del mundo, curación del ciclo de agua, desarrollo de sistemas de energía descentralizados, construcción de escuelas y sistemas de educación integrales, realización de nuevas estructuras sociales en las cuales lo femenino pueda recobrar su elevada posición original y en donde el amor dure, se extienda y triunfe.

La paz es mucho más que la ausencia de guerra. Es la mayor revolución en nuestras condiciones de vida. La paz está llena de vida vivida y plena.

Pero las condiciones que la vida necesita para su libre despliegue colisionan con sistemas que se basan en el miedo y la desconfianza. Así la construcción de estos centros reclama del coraje de tomar partido por la vida, sin falsos compromisos y sin entrar en batallas contra los sistemas vigentes. “Si la vida gana, no habrá perdedores.” (Duhm)
El trabajo de paz en los biótopos de curación beneficiará a todos. Somos todos seres humanos. No hay enemigos.

Los biótopos de curación son los núcleos de cristalización para una nueva idea. A partir de cierto nivel de desarrollo muestran que la paz es factible, tangible, posible de experimentar. Lo que es posible en uno o unos pocos lugares del mundo, es en principio posible en todos lados. La paz devino una perspectiva de vida atractiva, una alternativa real, pues la humanidad sabe ahora cómo funciona. De esta manera se podría despertar el potencial de acción de muchas personas en todo el mundo. Una ola de entusiasmo podría expandirse y ya no disminuiría más. Nada es más poderoso que una idea a la que ha llegado su tiempo. Y en este momento la humanidad no necesita nada más que una concepción de cómo esto podría seguir.

Todo esto no son solo sueños y consideraciones teóricas. Lo singular en este libro es que se basa en una visión mental-espiritual que se ha desarrollado y verificado en la vida real. El autor escribe desde su profundo conocimiento humano y desde su experiencia de años en la construcción de comunidades que funcionan. Ya en 1975 había decidido poner fin a su carrera académica para desarrollar en libertad y al margen del régimen científico el concepto de una perspectiva de paz convincente. En 1978 fundó la primera comunidad de investigación. En su libro Terra Nova escribe:

“Para averiguar la forma de terminar con la locura global tuvimos que alcanzar nuevas bases para la convivencia humana. […] Si se quiere saber cómo funciona la humanidad, hay que averiguar cómo funciona un grupo, pues estos contienen en sí mismos todas las luces y sombras de nuestra humana existencia.”

De esa comunidad fundacional de aquel entonces derivó el biótopo de curación Tamera en el sur de Portugal. Hoy trabajan allí cerca de 160 personas junto a una creciente red internacional. El proyecto coopera con iniciativas en Medio Oriente (“Peace Research Village Middle East”), Colombia (Comunidad de paz de San José de Apartado), Brasil (“Favela da Paz”), Kenia (Centro de permacultura Otepic) y otros países. Tamera es uno de los proyectos de comunidad más radicales de nuestro tiempo; no está aun maduro, pero trabaja continuamente en la dirección deseada.

A la publicación del libro se conectan varios pasos para la realización del plan de paz global:

1. Los biótopos de curación y centros de paz necesitan apoyo y cuidado internacional. Para esto, se establecerá un tipo de “Consejo de paz planetaria” con personas que retomen la idea y cooperen mutuamente apoyando el plan con todos sus medios y posibilidades.

2. El libro, y con él el plan, necesitan difusión y reconocimiento internacional. De este modo el proyecto aparecerá como realizable para más personas.

3. Junto a las necesarias elucidaciones políticas sobre lo que ocurre en la Tierra, un nuevo movimiento de paz necesita de los profesionales de los medios de comunicación y de los medios de comunicación en sí mismos para encontrar y divulgar las visiones arquetípicas y las palabras de la paz, por ejemplo bajo la forma de arte político, películas, comentarios especializados sobre lo que ocurre en el mundo o “diarios de la transición.” De este modo se dejaría de poner el foco en el trauma colectivo, la impotencia y la resignación. En lugar de ello se despertaría la fuerza del potencial humano que está debajo de eso, pues estas informaciones están en resonancia con un sueño que se encuentra en el alma de todos los seres humanos.

4. Todos los interesados deben tener libre acceso al conocimiento que se necesite. La Escuela Terra Nova es una red global y emergente de personas que estudian las nuevas ideas. Se desarrollará como una plataforma de educación global ofreciendo contenidos en lo posible gratuitos en todo el mundo. En colaboración con centros de enseñanza similares se desarrollará un plan de estudios conjunto para los conocimientos humanos, ecológicos y tecnológicos necesarios para la construcción de comunidades basadas en la confianza y otros proyectos futuros.

5. Se necesitan donantes, apoyo periodístico y personas determinadas que quieran contribuir a la realización de los puntos antes nombrados.

Agradecemos a todos los que en este sentido se contacten con nosotros.

Para recordar: hace unos 150 años no había aun aviones, hace unos 70 años no había ordenadores. Lo que es pensable, es también realizable. A la humanidad le es posible realizar todo aquello en lo que enfoca su voluntad.

¿Es posible aún liberar la Tierra de la violencia inconmensurable? Dejo de lado todas las ilusiones y respondo: Sí, es posible siempre y cuando lo hagamos y lo queramos con todas nuestras fuerzas. (Dieter Duhm)

En el nombre de las próximas generaciones.

En el nombre del planeta Tierra y todas sus criaturas.

En el nombre de lo vivo.

Gracias.

Contacto:

Verlag Meiga GbR, Waldsiedlung 15, 14806 Bad Belzig, info@verlag-meiga.org
www.verlag-meiga.org

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