Llamado a la objeción de conciencia

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No tienes enemigos.
Aquellas personas que practican otras religiones, que tienen otra cultura o que son de otra raza no son tus enemigos. No existe razón alguna por la cual pelearse con ellos.enemies. 

Aquellos que te mandan a la guerra no lo hacen por tu bienestar sino por el de ellos; lo hacen por sus ganancias, por su poder, por aventajar y por sus lujos.
¿Por qué peleas por ellos? ¿Eres dueño de alguna fracción de sus ganancias? ¿Comparten su poder contigo? ¿Comparten sus lujos contigo?
¿Y contra quién estás peleando? ¿Ese susodicho enemigo te hizo algo? Cassius Clay rehusó combatir en Vietnam. Dijo que los vietnamitas no lo habían perjudicado.
¿O ustedes soldados de elite? ¿Los iraquíes los han perjudicado de alguna forma?
O a ustedes jóvenes rusos: ¿Los chechenos los han perjudicado de alguna forma? ¿Y si lo hubieran hecho, saben ustedes todas la crueldades que su gobierno les ha hecho a ellos?
O ustedes jóvenes israelitas: ¿Los palestinos los han perjudicado a ustedes? ¿Y si lo hubieran hecho, saben ustedes lo que su gobierno les ha hecho a ellos? ¿Quién causó el daño por el que ustedes han de luchar? ¿Mientras manejas tus tanques por los territorios conquistados realmente sabes a que fuerzas sirves?
¿Por todos los cielos, quién causó el daño por el cual los jóvenes son mandados a las guerras? Fueron sus gobiernos, sus legisladores, los líderes de sus países. También fueron los bancos mundiales, los grupos corporativos productores de armas y los militares cuyas órdenes de guerra obedeces. ¿Realmente quieres apoyar su mundo?

Si no lo quieres hacer entonces ignora su llamado a unirte a las fuerzas armadas. Ignóralo con tanta insistencia y fuerza para que ya no vuelvan a molestarte. “Imagina que hubiera una guerra y nadie fuera.” Ninguna persona en el mundo tiene el derecho de obligar a alguien más a ir a la guerra.
Si te quieren reclutar, cámbiales la jugada. Escríbeles diciéndoles dónde y cuándo se deben ellos presentar, vistiendo tales calcetas, calzones y camisas. Diles, sin duda alguna, que de ahora en adelante, ellos mismos son los que deben ir a la guerra si es que todavía quieren cumplir sus intereses. Utiliza tus contactos, tus medios de comunicación, tu juventud, tu fuerza y cámbiales la jugada. Si ellos quieren guerra, entonces que sean ellos los que se metan en sus tanques y trincheras, que ellos anden por los campos minados y que sus cuerpos sean los que se despedacen por la metralla.
Ya no habrían guerras en el mundo si aquellos que las causan tuvieran que librar las batallas ellos mismos, si ellos tuvieran que sentir en sus propios cuerpos lo que es estar mutilado o quemado, o si fueran ellos los que murieran por inanición, o por el frió o si supieran lo que es desmayarse por no soportar el dolor.
La guerra es lo contrario a cada uno de Los Derechos Humanos. Aquellos que los mandan a la guerra siempre están haciendo lo incorrecto. La guerra es la causa de interminables males: niños mutilados y quemados; cuerpos despedazados; comunidades y pueblos arrasados; familiares, amigos y amantes desaparecidos; hambre; frío; dolor; desplazamientos; crueldad hacia la población civil; ¡todo esto es guerra!
A nadie le es permitido ir a la guerra. Detrás de las leyes de los gobernantes existe una ley suprema: “No matarás.” Es la obligación moral de todo ser valiente el rehusarse a unirse a las fuerzas armadas. Hazlo constantemente y hazlo hasta que nadie más quiera ir a la guerra. Es un honor el rehusarse a unirse a las fuerzas armadas. Muestra este honor hasta que sea reconocido por todos.
El uniforme del soldado es el vestido de bufón del esclavo. Dar órdenes y obedecer son la lógica de una cultura que le tiene miedo a la libertad.
Aquellos que están de acuerdo con la guerra, aunque sólo sea al realizar el servicio militar, se vuelven culpables por complicidad. El obedecer al llamado del servicio militar va en contra de toda ética. Mientras que seamos seres humanos debemos hacer todo lo posible para detener esta locura. No existirá un mundo humano mientras que se siga aceptando que el servicio militar es un deber social.
Los enemigos siempre son los otros. Pero piénsalo bien, y si tú estuvieras en el “otro” bando, si tú fueras el enemigo. Estos roles son intercambiables.
“Nos rehusamos a ser enemigos.” Las lágrimas que derrama una mujer palestina por sus hijos son las mismas lágrimas de una madre israelí cuyos hijos también murieron a causa de un proyectil.
El guerrero de esta nueva época es un guerrero de paz.
Debe uno tener el valor de proteger la vida y debe uno suavizarse si es que a las creaturas, con las cuales coexistimos, se les trata con aspereza. Entrena tu cuerpo, fortalece tu corazón y haz estable a tu mente para alcanzar los poderes de la suavidad que se contraponen ante toda resistencia. La fuerza de la suavidad es la que supera toda aspereza.

Todos somos fruto del amor entre un hombre y una mujer: ¡Ama, idolatra y fomenta el amor!
“Haz el amor, no la guerra.” Esta profunda oración, fue pronunciada por los objetores de conciencia estadounidenses durante la guerra de Vietnam. Que esta oración conmueva a todos los corazones jóvenes y que todos encuentren la inteligencia y la fuerza de voluntad para siempre realizarla.

En el nombre del amor,
En el nombre de la protección de todas las creaturas,
En el nombre de la calidez de todo lo que tiene piel y pelaje,
Venceremos.

http://www.washingtonpost.com/posteverything/wp/2014/07/23/we-are-israeli-reservists-we-refuse-to-serve/

 

 

 

 

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