Pasos hacia un cambio de poder global

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O: ¡somos Grecia!

GREECE ECONOMY PROTESTMuchas gracias a Alexis Tsipras y Syriza, y a Ada Colau, la primera alcaldesa mujer de Barcelona y ex activista social varias veces arrestada. Las crisis económicas han llevado a personas que eran parte de movimientos de protesta a posiciones de liderazgo de gobierno. Sus actitudes, humanas y valientes, han vuelto visibles las estructuras de poder del sistema actual – pero también han expuesto su fragilidad innata. Ahora pueden ayudar a los movimientos de protestas y los proyectos que investigan opciones de vida diferentes a visualizar alternativas concretas a nivel global.

Presenciamos una lucha feroz entre las estructuras de poder y financieras actuales y aquellos que las cuestionan. Desde los confines de Europa, principalmente en Grecia y España, emerge un mensaje claro: no queremos este sistema.

Los niños que no tienen lo suficiente para comer en las escuelas, los jóvenes desempleados, los jubilados empobrecidos y las innumerables familias sin hogar no son responsables por la deuda. Son víctimas de políticas crueles de austeridad que destruyen personas y comunidades. Necesitan una visión diferente, políticas diferentes, y un sistema monetario diferente para que la economía y el país prosperen nuevamente.

No es solamente el sur de Europa que necesita un cambio de sistema, sino el mundo entero de bosques, océanos, animales y su clima. La vida misma está amenazada bajo el yugo del capitalismo y las políticas de libre comercio, maximización de ganancias y el poder consolidado de corporaciones, que nos han llevado a la guerra y a la destrucción de los últimos ecosistemas intactos que había en la Tierra.

Todos somos Grecia.

Ya no se trata solamente de la deuda, sino de un cambio fundamental de poder. Cuando los mega-sistemas pierden su poder – gana la vida. Un futuro regenerativo será creado por aquellos que se ahora juntan en muchos lugares y en varios niveles para construir sistemas autónomos descentralizados cooperando íntimamente con los poderes de la naturaleza. Solo sobre la base de una naturaleza sana y de comunidades sanas puede existir una economía sustentable y equitativa.

La protesta y las actitudes díscolas de algunos países serán exitosas si ello se conecta con la idea de una alternativa global verdaderamente efectiva: regiones autónomas, industrias que no produzcan basura y no destruyan recursos, un ciclo de agua sano, autonomía energética, reforestación, un sistema monetario justo y agricultura local modernizada.

¡Cuán diferente pudiesen actuar Tsipras y compañía si supiesen la riqueza potencial de su tierra! Si pudiesen ver qué rápido una cuenca polvorienta puede convertirse en ecosistemas vitales con numerosas posibilidades económicas y comunidades prósperas. Cómo la construcción de comunidades a nivel local, regional y nacional puede conducir a la revitalización de pueblos y regiones, con ciclos monetarios locales y regeneración de la naturaleza. Con autonomía real, cada región puede ser independiente de las así llamadas medidas de ayuda, detrás de las cuales inevitablemente hay fines de lucro y contratos restrictivos.

Estos conceptos han sido probados exitosamente en su implementación. Algunos ejemplos: la restauración de la Meseta de Loes en China, con un área del tamaño de Bélgica, muestra cuán rápido la desertificación puede ser revertida. En Eslovaquia, en 2011, 354 comunidades participaron en la construcción de cien mil pequeños paisajes de retención de agua que redujeron el impacto catastrófico de la agricultura industrial y la deforestación. En Alwar, Rajastán, medidas similares han hecho que cinco ríos secos vuelvan a fluir, y mil pueblos ahora tienen agua potable fresca, lo que hizo que cientos de miles de personas tengan nuevas posibilidades de vida. El movimiento global que funda ecoaldeas, comunidades y redes de transición, muestra la disposición que existe para crear nuevos modelos ecológicos y sociales. En muchos países están siendo probados conceptos industriales verdes como Cradle to Cradle [de la cuna a la cuna], en donde todos los pasos del ciclo productivo se realizan en cooperación con la naturaleza. En ciudades que fueron industriales como Detroit, ha emergido un nuevo tipo de vitalidad urbana a través de proyectos ecológicos a pequeña escala y ciclos económicos locales.

Son muchos los ejemplos que nos muestran que los fundamentos para un desarrollo económico sustentable son mantener intacta la naturaleza y que las personas y las comunidades aprenden a cooperar con ella.

“Agua, alimento y energía se encuentran disponibles para todos de forma gratuita si dejamos de seguir las leyes del capitalismo y en su lugar seguimos la lógica de la naturaleza”, escribe Dieter Duhm. Duhm es cofundador de Tamera, en Portugal: una escuela para utopías concretas y un centro de investigación de paz que cuenta con unos 140 trabajadores y habitantes. Tamera recoge el conocimiento y la experiencia de expertos en autonomía alrededor del mundo. En un terreno de 150 hectáreas pudo, a través de variadas e innovadoras medidas, revertir la desertificación y construir un paisaje de retención de agua. Se encontraron usos para nuevas tecnologías que lograron ayudar a conseguir energía y alimentos de forma descentralizada y autónoma. En una región de la cual hasta ahora huían los jóvenes, se asientan ahora cada vez más nuevas comunidades. Y lo mismo ocurre en los lugares en donde Tamera tiene socios, como en Palestina, Kenia, Colombia y Brasil.

En el núcleo del trabajo de Tamera se encuentra la investigación sobre la construcción de comunidades, la vida amorosa, sexual, el compañerismo, la resolución de conflictos y la comunicación. Todas estas experiencias pueden ahora aplicarse a gran escala. Pueden construir la fundación de un movimiento planetario de renovación, de un cambio de poder global, de un New Deal para la Tierra, de un proceso de educación para una generación entera en lo que respecta a estrategias de sustentabilidad. Para ello debemos formar una alianza entre los países díscolos del sur de Europa, los movimientos de protesta en todo el mundo y los proyectos que investigan alternativas de vida, y darnos así una tarea conjunta: la construcción de regiones modelo en las cuales podamos experimentar cómo se vería una vida rica y sana, sin troica, sin el gobierno de las corporaciones y sin la destrucción de la naturaleza.

Lugares como Tamera se ofrecen como centros de educación en todos los aspectos necesarios para un cambio de poder global: agua, energía, alimentación, construcción de comunidad y economía.

Podemos dejar el sistema viejo si sabemos que estamos construyendo uno nuevo. Salir de la ilusión de escasez y entrar en la realidad de la abundancia. Grecia pudo ahora dar la señal de largada para un cambio de sistema global. Todos somos Grecia. Si gana la vida no habrá más perdedores.

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Más sobre este tema en el libro Towards a new culure [Hacia una nueva cultura], de Dieter Duhm. El libro está en inglés y se puede bajar gratis en PDF.

También se puede consultar el artículo de Leila Dregger sobre la situación en Portugal.

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