Comunidad y Solidaridad

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Transcripción de una charla dada por Dieter Duhm en febrero de 2016.

communityLa autorregulación aparece en una comunidad cuando se genera un campo vital de confianza. Una inteligencia superior, a la que podemos llamar “yo comunitario”, ocupa el lugar de la toma de decisiones individuales. El yo comunitario actúa sobre cada miembro particular organizando sin presiones e informalmente lo que haya que hacer en interés de todos.
—Dieter Duhm, Terra Nova—Revolución Global y Sanación del Amor

Mi libro Terra Nova tiene el subtítulo “Revolución Global y Sanación del Amor”. Hoy hablaré sobre revolución global y sanación de la comunidad. No diré mucho sobre amor. A menudo cuando usamos la palabra “amor” volvemos a nuestras vidas y formas de pensar propias, individuales y privadas. Con la palabra “comunidad” avanzamos hacia pensamientos de una vida compartida con los demás. Por esta razón, los asuntos de amor, pareja, Eros y sexualidad, no nos ayudarán a sentar las bases de una comunidad duradera. ¿Cuál podrá ser esa base? Digo esto para liberar a la comunidad de Tamera de todo concepto ideológico fijo. Y hago esto porque estamos en un proceso de investigación. Queremos entender cómo surge la confianza entre seres humanos. La confianza es la base de una comunidad. No lo es la religión. Puedes creer en Dios o no, en una teoría política o no. El dado decisivo se juega en otro tablero. Se juega cuando la gente sabe por qué hacemos lo que hacemos o cuando afrontamos la situación en Lesbos. Cuando ponemos nuestra atención en el drama humano del último milenio queremos saber cómo podemos encontrar soluciones.

La comunidad es el hogar original y ancestral del ser humano. Sin embargo, las comunidades han sido destruidas durante miles de años, a lo largo de una historia marcada por la guerra. Y la destrucción fue tan profunda que ningún imperio —atrapados en sus trances de poder global— consideró que pudiera surgir una comunidad humana que arrebatara el poder a los dirigentes y derrocara el sistema.

Incluso hoy nadie lo cree. Pensad en el movimiento Occupy. Brevemente existió una comunidad junto a Wall Street en Nueva York y en otros sitios. Pero fue simplemente como la revolución estudiantil del ’68: las revoluciones a corto plazo unen a las personas, pero cuando eso se acaba vuelven las luchas internas. Es una fuerza destructiva mucho más fuerte que el deseo privado de comunidad. Falta el conocimiento necesario sobre la vida comunitaria. El conocimiento sobre la vida comunitaria es un “conocimiento misterioso” y de alto nivel. Parte de él es el conocimiento sobre el amor y el conocimiento sobre hombres y mujeres.

La base de una comunidad que funcione es la confianza entre las personas. Y la confianza entre las personas y los animales. Y la confianza entre nuestro mundo, el que podemos ver, y el mundo invisible. Todo esto junto conforma una comunidad.

Yo diría que cuando surja una confianza verdadera entre un primer grupo de personas, se descargará un conocimiento de sanación que nos proporcionará una nueva relación con los demás. A los hombres les dará la posibilidad de tener una nueva relación con las mujeres y viceversa. Cuando la chispa de la confianza eche humo, empiece a arder y después estalle en llamas en los primeros lugares del planeta, un campo concreto que es parte del plan de la creación será activado.

Hemos nacido para confiar. Esto es la Matriz Sagrada. No necesito ninguna doctrina religiosa para ello. Tampoco de ninguna ideología marxista, incluso aunque sea correcta, ni necesito a Confucio, ni leyes.

Cualquiera que piense en encontrar una nueva ecología y en coexistir con la naturaleza basándose en leyes estrictas, estará dando pasos hacia una nueva inquisición. La irritación crecerá inevitablemente porque algunos no seguirán esas leyes. ¿Quién puede respetar perfectamente leyes así en el largo plazo? Nadie. A no ser que la ley se apoye en un nivel de amor y de vida superior… Pero entonces ya no será una ley. Más bien se tratará de una fuerza autónoma, no de algo que se pueda escribir de forma jurídica obligando a las personas a respetarla. Hablo de una fuerza que nos guía internamente. Caminando junto a otras personas que también se guían por la misma fuerza, se crea comunidad.

El poder de la confianza es la base de una comunidad que funciona. Merece la pena reflexionar sobre esto una y otra vez. El momento en que la confianza aparece entre dos seres humanos la relación se transforma. De repente es un placer ver a esa persona entrar en la habitación. Uno es feliz de que esa persona esté cerca cuando antes no era así. Todo el organismo responde. Es un placer reconocer la respuesta psicológica a la confianza. Es la reacción que sana —y ocurre por sí misma. Como humanos estamos llamados a entender las condiciones básicas de esta reacción y a aprender cómo desencadenarla conscientemente. ¡Cread confianza! Deshaceros de toda ideología, concepto y religión del pasado. Dejadlas atrás. Trabajemos juntos, con la solidaridad como base, hacia un objetivo compartido.

Cuando un hombre —como lo hice yo— descubre la solidaridad con una mujer, tiene una experiencia abrumadora. En un instante ya no hay ninguna pegajosidad emocional. Donde antes había emociones de repente surge consciencia y voluntad.

Antes la pasión amorosa fluía por nuestro centro cerebral reptiliano. Einstein dijo: “Hasta ahora las personas han estado pensando con sus troncos encefálicos, no con sus cabezas”. Siendo esto cierto, me gustaría también añadir el corazón, junto a la cabeza, pues estamos hablando de confianza. De aquí es de donde viene la fortaleza, la habilidad de superar obstáculos. Cuando empiezo a confiar en un grupo de personas, surge entre nosotros la comunidad, lo que en general puede superar toda resistencia. Si me encarcelaran junto a un grupo así y me dijeran que alguien del grupo me han traicionado, simplemente diría: “Eso no es así”. Porque sabría que no es así. Entonces los guardiacárcel no tendrían poder. Eso se llama confianza. Toda forma de policía secreta es impotente contra la confianza.

Podemos empezar en una pequeña comunidad como Tamera. Si unas 100 personas entraran en este nivel de confianza, algo invulnerable surgiría. Algo que puede sobrevivir a los deseos privados y las luchas competitivas. En comunidad surge un nuevo nivel de consistencia y coherencia, nos mantenemos unidos como grupo a un nivel más alto. Entonces prácticamente no necesito preguntarme si mis necesidades personales serán satisfechas, porque esas necesidades pasan lentamente a un nivel diferente. Y luego me doy cuenta de que algo puede desarrollarse viviendo en comunidad que no puede realizarse mediante moralismo ni religión. Concretamente, se puede observar el mundo sin ver sólo destrucción, sino viendo también una solución: sanación.

Por eso la gente viene a Tamera. Cuanto mejor entendamos esto, más persuasivo será nuestro trabajo para construir un modelo (para el plan de acción para la sanación del agua, para la escuela, para la crianza de los niños… para todo). Es un gran desafío en cada área de la comunidad. Deberíamos usar este año para hacer este cambio definitivamente. No deberíamos permitirnos más discordias, conflictos o entrar en competencias… o quizás sí, sólo para divertirnos, para tener material para el Fórum. Pero, por favor, sin tomarlo en serio. Pensad en Lesbos. Leed los diarios que nuestra compañera envió desde allí. Tened en cuenta lo que está pasando ahora mismo entre la costa oeste de Turquía y las islas del Egeo. Imaginad que estáis en uno de esos botes y sabéis que no os vais a hundir, sabéis que vais a ser rescatados y seréis capaces de volver a Tamera. ¿Qué querrías hacer cuando volváis? Esta es la situación en la que nos encontramos.

Cuando se unen voluntarios y organizaciones para ayudar a refugiados surgen ideas interesantes, por ejemplo en Hamburgo, donde se ha adquirido un barrio completo para la creación de un asentamiento para solicitantes de asilo. Hay ideas maravillosas, y sólo podemos apoyarlas. A pesar de que ninguna de ellas funcionará, porque no se considera realmente el factor humano: las pasiones, los anhelos, el dolor… todo el caos provocado desde hace años o siglos en los lugares de origen de los refugiados. Todo esto es muy fuerte. Si no saben como crear confianza, una confianza estable entre seres humanos, no tendrán orientación. No tendremos orientación. Ellos son nosotros, y nosotros somos ellos. Cuando uno ha sobrevivido a la experiencia como refugiado surgen pasiones salvajes. Incluso cuando uno ha estado ayudándolos. Es una experiencia fuerte. Pero aún falta saber cómo manejarlo. Todo el mundo quiere ayudar… Pero después, ¿cómo seguir después de eso?

Entonces entramos en un trabajo mucho más difícil, concretamente el establecimiento de Biótopos de Sanación. El establecimiento de modelos concretos que funcionen para el plan de acción. A largo plazo, los modelos funcionan no por cuestiones tecnológicas o ecológicas. Lo hacen porque han trabajado el aspecto humano. Y debe ser escrito con mayúsculas: El Aspecto Humano. Sólo entonces viene el trabajo ecológico, la tecnología, la cooperación con las devas, la alegría de los niños y los niños redescubriendo su confianza en los adultos. Para que esto funcione a nivel humano, tenemos que abandonar falsas ideas sobre sexo, amor y pareja, y substituirlas con ideas apropiadas. Uno no debería hacer esto con leyes, sino construyendo un campo en la comunidad que nos permita arriesgarnos a ser un poco más sinceros, en lugar de aparentar y engañar.

Pero empecemos por unirnos en este deseo compartido de ayudar antes de entrar las profundidades humanas. Porque esta profundidad nos pone en contacto casi siempre con nuestro trauma colectivo. Una comunidad vive del trabajo compartido. Cuando construimos el Ashram con un grupo de treinta personas, vivir en el lugar era simplemente un gusto. En cualquier caso, durante el tiempo de construcción. Personas construyendo juntas una casa crean comunidad, pero normalmente sólo durante el tiempo que lleva construir la casa. Después se rompe… Primero la comunidad y después la casa. Cuando se construye comunidad en lugar de una casa, el cemento y el hormigón —y por lo que sé el acero— es la confianza. Este es el acero del ser humano, pero este acero es tierno.

La tarea es crear hogar en un mundo que consiste casi completamente de refugiados. Por ello deberíamos tener como primera prioridad crear espacios de hogar… Algo así como una Meca para trabajadores por la paz. Deberíamos invertir mucho deseo y poder para visualizar la construcción de un área de huéspedes —que se sientan realmente bienvenidos — y establecer una cultura de real hospitalidad.

Tenemos tantísimo potencial aquí. Las personas están dispuestas a hacer mucho. Sería suficiente si un pequeño grupo trabajara en un plan de acción lo suficientemente complejo, si detrás hubieran cien personas totalmente entregadas a establecer el centro de huéspedes, el sitio de los niños, el paisaje de retención de agua, nueva tecnología energética y todas las demás cosas. Pero siempre bajo la condición de que estos compañeros se unan entre ellos; sin competir, sin rivalidades fraternas u otros conflictos. Siempre que se formen grupos (grupos de personas, de hombres y de mujeres, grupos fraternos), se debería evitar la competencia entre sus miembros y en su lugar ver y amar a los demás, establecer relaciones basadas en la solidaridad. Si esto ocurriese, habríamos vencido.

 

 

 

 

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