Cooperación con las Fuerzas Cósmicas

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Comprendiendo la Oración –
“Nadie tiene que creer en Dios para orar.

Babette_SabineL_TAC_006Hay energías espirituales a las que se puede acceder en cualquier parte del mundo. Las fuerzas de consciencia funcionan en todas partes. El ser humano puede percibir estas fuerzas de consciencia y cooperar con ellas. Investigar la oración significa ponerse en resonancia con la frecuencia de la información universal. Abandono el tipo de pensamiento que proviene de la separación y las definiciones, y comienzo a percibir y cooperar con todas las fuerzas de consciencia.
Con la oración podemos estudiar y entender la lógica del amor universal.
Con la oración conectamos con el poder pensante del corazón.
Ni Dios existe fuera del ser humano, ni tampoco Dios no existe. El aspecto divino y universal de la Creación quiere realizarse a través de las personas. Es un proceso dialéctico de devenir. Lo Divino es el objetivo-imagen creativo y espiritual más elevado de todo el universo y de todo el devenir de las cosas. La tarea del ser humano es manifestar este poder de consciencia.

Colectivamente, hemos pasado por una fase de ateísmo, desencadenada por Marx, Nietzsche y otros. La religión fue vista como el opio del pueblo. Quizás ese momento histórico fue necesario para limpiar la historia religiosa de la que venimos. Se han luchado innumerables guerras debido a una imagen de religión falsa. Este Dios del Terror se originó gracias al poder del ser humano, quién lo concibió y reforzó como idea. El poder de oración de millones de personas se orientó a esta divinidad, provocando así crueles resultados. No se evocaba al espíritu del amor, sino al espíritu del castigo, el poder y la represión. Las culturas siempre han ganado poder creando íconos altamente eficaces.

La sanación no ocurre simplemente aboliendo la religión. La vida misma tiene un aspecto religioso. El reto es honorar la cualidad sagrada de la vida y devolverle la posición que se merece. Podemos sumergirnos de nuevo en el milagro de la Creación y la percepción. Podemos conscientemente acceder a los poderes universales de consciencia que deseamos y que sirven a las cualidades compasivas de la vida. Aquí también se aplica el principio dialéctico. Depende de nosotros qué poderes universales decidimos invocar y manifestar. Para eso debemos librarnos de todas las viejas ideas morales y religiosas contrarias al amor, tanto como del Dios punitivo que aún opera latentemente en nosotros. Tenemos que descubrir el poder universal del amor y su funcionamiento. La imagen de un Dios humano o una Diosa Madre cariñosa existen ya en los anhelos más profundos del ser humano. El poder divino de un mundo humano se vuelve más concreto. Da a luz una nueva fuerza de paz que funciona desde un principio nuevo y más elevado. En este punto, la fuerza de un mundo nuevo y la fuerza de los seres humanos se unirán en su forma más pura y su potencia más alta.
El mundo de la consciencia universal no nos quiere pequeños y subyugados, sino encarnando toda nuestra apariencia divina y nuestro poder de realización. En este sentido, el ser humano necesita las fuerzas divinas compasivas, y Dios necesita a los seres humanos para su propia realización. Aquellos que deseen un mundo compasivo y crean aun en su realización, pueden explorar sus espacios internos de resonancia a través de los cuales esta cooperación puede tener lugar. La generación de campos de sanación solo puede ocurrir a través de este proceso.
La idea misma de que hay una consciencia compasiva en el universo es la fuerza más efectiva para su realización. Nuestra conexión con esta idea genera la fuerza más potente, la voluntad más alta y la mayor confianza posible. Cuando nos conectamos totalmente con esta idea, ella se convierte en una experiencia sagrada muy personal, una fuente de fuerza inagotable. La confianza es solo posible en conexión con esta fuente divina y compasiva. Es la fuente de nuestra creatividad. Aquí se manifiesta el principio dialéctico de Creador y Creación. La idea de una religión de la Creación describe mejor este proceso que la idea de una religión de la salvación que nos promete un paraíso en el más allá y un Dios externo a nosotros mismos para hacernos sumisos y gobernables aquí en la tierra.
En la oración, una fuente de poder esencial es el agradecimiento. A menudo, solo mediante el agradecimiento comienzo percibir cabalmente lo que el mundo me presenta. Temprano una mañana recibí este mensaje: “Da – Toma – Agradece”. Esta es la manera más elemental de describir el proceso de toda oración.
Además de dar, el pedir es un elemento importante de la oración. Informa al cosmos de lo que realmente quieres y necesitas, y lo recibirás. El Cosmos no reacciona al servilismo y la súplica; precisa seres humanos libres que lo informen simple y claramente. Depende de nosotros formular nuestros deseos de forma lo suficientemente inequívoca para que estos puedan ser entendidos. Si hay deseos secretos o miedos que se oponen a la petición formulada, se producirán “interferencias en la línea”. El mundo no podrá responder puesto que los canales de información estarán bloqueados.
Otro elemento esencial de la oración es la ausencia de contradicciones internas. Por ejemplo, si estoy inconscientemente llena de violencia, no podré orar por la paz de manera efectiva. Investigar intensivamente la oración nos conduce automáticamente a la auto-transformación. Nos encontramos con muchas creencias, dogmas y viejos miedos que nos impiden manifestar nuestra figura más elevada y verdadera. Por eso investigar la oración es también investigar la consciencia en lo que refiere a los procesos de nuestra propia alma. No habrá paz en la tierra mientras haya guerra en nuestro interior. Aquellos que están en contra de la guerra necesitan una visión para la paz; también para su propia paz.
Por lo tanto, para todo trabajo de paz es importante que comencemos a desarrollar imágenes de una paz comprehensiva. El reto consiste en tomar en serio estas imágenes y los verdaderos anhelos que resuenan en nuestras almas, y transformarlos en íconos efectivos. En su forma más comprehensiva, la oración se une con la fuerza visionaria de una nueva Creación. Esta nueva Creación no es arbitraria, sino que surge de las fuerzas de la Creación previamente existentes, y de cooperar con ellas. […]

Nadie tiene que creer en Dios para orar. Pero se debe tener la voluntad firme de abrir nuevos campos de consciencia, cuestionar viejas creencias y librarnos de prejuicios. […]

Cuando medito experimento una biósfera basada en la confianza y la comunicación. Cuando estoy en un estado de confianza me comunico de una forma diferente a la forma en la que lo hago cuando me encuentro sumida en la desconfianza y el miedo. Cuando confío, abro mis sentidos al mundo. Si desconfío o temo, mis órganos de comunicación se cierran inmediatamente y ya no estoy abierta a percibir. Cada tipo de comunicación que elijo genera una realidad diferente. Practicar la confianza es un aspecto esencial cuando investigamos la oración. Seguir el camino de la confianza es una cuestión de tomar esa decisión.
Los poderes universales de la consciencia del ser humano dependen de feedback e información. La fuente de esta consciencia debe ser usada, o se estropeará. El ser humano es una parte esencial de esta fuente y de su transformación y renovación constante. Si el ser humano no informa ni aporta feedback, se provocan fallos, pues faltará un eslabón en la cadena de información. En sentido figurado se puede decir que el ordenador no recibe el input necesario y por tanto produce resultados falsos. Las enfermedades resultantes se toman como normales e incluso saludables.

El ser humano ha olvidado su origen espiritual y el mundo espiritual ha olvidado el estado de ser material. El olvido es igual de importante en ambos lados. La oración es un trabajo para restablecer una conexión natural. La continuidad en la oración nos permite recordar y tomar consciencia de nuestro origen, nuestra voluntad y objetivos verdaderos.
En este sentido, la vida misma se convierte en nuestra oración, en la que entrenamos constantemente nuestro poder de confiar. La vida tiene una respuesta para nosotros si estamos dispuestos a escucharla. Frecuentemente he experimentado este estado de conexión en situaciones de aflicción. Si me aferro a la angustia, la realidad universal del amor no me puede alcanzar. La vida divina es siempre un proceso de comunicación entre el ser humano y el mundo. La oración verdadera significa participar completamente en el proceso de Creación como persona plenamente responsable. Esta es nuestra tarea y obligación, y al mismo tiempo nuestra libertad. Aquí es donde ocurre el nacimiento histórico del ser humano compasivo.

No necesito sentarme, cerrar los ojos y orar. En el estado de conexión, cada vez que un pájaro canta, cada llamada telefónica, cada encuentro tiene un significado y supone una promesa.
Solo cuando se liberen nuestros sentidos podremos ver el estado de terror en el que se encuentran los seres de toda la Tierra. Si nos tomamos en serio la investigación espiritual, nos convertimos automáticamente en seres humanos políticos. Entonces reconocemos nuestra tarea como cuidadores de la Tierra y la importancia de que nos convirtamos en el órgano perceptor y receptor que estamos llamados a ser. La paz mundial depende de nuestras acciones. No hay Dios compasivo sin el ser humano. Una oración proveniente del amor busca soluciones a la vida reprimida y la superación de toda situación de violencia.

Una fuente importante para lograr una forma de vida espiritual se encuentra en el área de Eros. En las culturas ancestrales, las celebraciones eróticas eran formas naturales de agradecimiento a la Diosa y la Creación. Estaba claro que Eros era una fuerza y fuente divina, no personal. El objetivo de la práctica de vida erótica es traer el conocimiento espiritual a nuestros cuerpos y sentidos. Tener o no tener éxito en nuestra vida erótica determinará si buscamos nuestra realización en el más allá o en la Tierra, si nos convertimos en pragmáticos frustrados y clínicos o si celebramos el milagro de la Creación. La pregunta no es si conseguimos o no superar la sexualidad, como muchos maestros espirituales afirman. La pregunta es si conseguimos dar a luz al ser humano erótico. Eros comienza a florecer plenamente cuando el ser humano alcanza la consciencia cósmica. Cuando esto ocurre, el amor cósmico ya no está separado del amor sensual.
Que la Diosa obre en y a través de nosotros. Que se manifiesten las fuerzas de un espíritu creador de paz en todo el mundo.

 

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Pasaje del libro Sources of Love and Peace

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