Carta abierta al presidente colombiano

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Por favor garantice que se terminen las amenazas contra la comunidad de paz de San José de Apartadó

foto-de-juan-manuel-santos-twitter-oficial-juanmansantosMuy estimado señor Presidente Juan Manuel Santos,

Me llamo Sabine Lichtenfels y soy cofundadora del Centro de Investigación de Paz – Tamera en Portugal. Desde hace años viajo regularmente junto a otros trabajadores por la paz a Colombia para apoyar la Comunidad de Paz San José de Apartadó. Junto a nuestros amigos de San José hemos creado el „Campus Global“ como plataforma de educación internacional, con el que apoyamos a desplazados y campesinos de diferentes zonas de crisis a construir modelos de comunidad ecológicos.

En primer lugar, me gustaría agradecerle por su compromiso con la paz. Para nosotros fue un paso importante poder llegar a confiar en usted y su compromiso político, pues conocemos de primera mano la implicación el Estado colombiano en muchos de los crímenes cometidos contra la población civil. Estamos agradecidos e impresionados por el camino hacia la paz y la reconciliación que usted ha promovido. Sabemos que ha estado trabajando y seguirá trabajando con una gran presión en contra. Hace dos años, cuando estuve en Colombia por última vez y los resultados del proceso de paz eran aún inciertos, yo presentí que algún día usted ganaría el Premio Nobel de la Paz. Le felicito de corazón por este reconocimiento.

Ahora, me dirijo a usted con una petición concreta.

San José de Apartadó y otras comunidades de paz, que han seguido el camino de la no violencia desde su fundación a pesar de los peores ataques y masacres, se encuentran aún hoy y a pesar del proceso de paz bajo una gran amenaza. Aunque San José de Apartadó estuvo nominada al Premio Nobel de la Paz en 2007, los ataques y difamaciones continuaron. En las últimas semanas la comunidad fue particularmente amenazada: los paramilitares ocuparon diferentes veredas y amenazaron con emplear la violencia si no abandonaban su centro de formación Mulatos. Unos militares que acampaban en terrenos de la comunidad afirmaron que el ejército sabe de la presencia paramilitar, pero que “no van a hacer nada” para proteger a la comunidad de paz1.

Le estamos muy agradecidos por la disculpa pública que presentó en diciembre de 2013 relativa a las falsas acusaciones que su predecesor vertió sobre la comunidad de paz. Le pedimos un esfuerzo mayor: por favor garantice que se terminen las amenazas de parte del ejército y de los paramilitares. Como la Corte Constitucional ordenó ya en 2012 (por el Auto 164/12, proferido por el alto tribunal el 6 de julio de 2012), es el momento de que su gobierno defina “un procedimiento para evitar futuros señalamientos contra la misma [comunidad de paz de San José de Apartadó], tal como el establecimiento de un canal único de comunicación que reduzca los riesgos de señalamiento y fomente la reconstrucción de la confianza.”
Por favor, ayude a que la Comunidad de Paz de San José tenga también en Colombia la reputación positiva que desde hace tiempo tiene internacionalmente. Por todo el mundo es considerada un proyecto pionero para encontrar una solución pacífica al conflicto colombiano y un ejemplo de cómo seguir la vía de la paz y la reconciliación a pesar de los ataques más graves. El derecho de todas las comunidades de paz a vivir en sus tierras debe ser oficialmente reconocido y respetado.

San José podría tener un rol clave en la continuación del proceso de paz. Esta comunidad ejemplar podría, junto a otras aldeas de paz de la „Universidad de Resistencia“, junto a comunidades indígenas y grupos de mujeres, enseñar el camino de la no violencia y la reconciliación a los excombatientes, con una educación que posibilite el desarrollo de una vida en común basada en la solidaridad (a través de educación y asesoría). Por todo el país podrían surgir comunidades de paz que sanen las heridas de la guerra y se impliquen en la restauración ecológica. En este sentido, Colombia podría convertirse en un ejemplo global de como una cultura de la guerra se puede transformar en una cultura de paz.
Estaríamos encantados de contribuir con nuestro conocimiento social, tecnológico y ecológico a que esta gran transformación tenga éxito.

Gracias por su atención. Atentamente, en nombre de la comunidad de Tamera y del Campus Global,

Sabine Lichtenfels

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