Democracia de base y autonomía individual

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Necesitamos una definición de comunidad, que nos posibilite, la construcción de estructuras libres de dominación…

La opinión pública ha podido siempre impedir lo mejor, pero nunca lo peor.
(Karlheinz Deschner)
La comunidad del futuro es una democracia de base original, comunista, sin dominio. Esto surge de los principios básicos de la comunidad universal. Pero tenemos que saber, lo que significa democracia de base y qué condiciones tienen que cumplirse por parte de los miembros del grupo para que puedan ser capaces de una verdadera democracia de base. La palabra “democracia de base” se ha convertido hoy en una palabra clave para todos aquellos, que quieren rechazar la autoridad y el estar determinados por fuerzas ajenas. De este modo ha perdido el concepto su contenido. La democracia de base significa hoy para muchas personas apátridas, el asentarse en algún sitio en una comunidad, el no aceptar que nadie les diga nada, el discutir por todo, aunque no se tenga idea de nada, el que nadie pueda ser mejor que uno mismo y el que las diferencias existentes tengan que ser tan ampliamente niveladas como se pueda. Siempre se nivelan hacia abajo. El éxito de este enfoque se puede ver en general rápidamente: un montón de gente aburrida, a las que les cuelga de las comisuras de su boca su filosofía de “ningunas ganas” y que por ello necesitan estímulos cada vez mayores, para poder ponerse en marcha: alcohol, nicotina, drogas más fuertes, nuevos elementos hostiles, jaleo. Cuando bajo estas circunstancias explotan en las cabezas los nuevos pensamientos de sexualidad libre y de auto curación, el caos es perfecto. Muchas personas jóvenes, también aquellas, que al principio se habían comprometido de verdad, experimentan hoy en día su despolitización y su resignación por su participación en tales grupos.
Necesitamos una definición de comunidad, que nos posibilite, la construcción de estructuras libres de dominación y de procesos de decisión, en los que participen todos los miembros de la comunidad. Ésta es una definición de grandes pretensiones, pues todos tienen que ser capaces, de hacerse cargo de responsabilidad y de reflexionar con los demás sobre los temas, que conciernen a la totalidad. Esto sólo lo pueden hacer, si han dejado de lado su estatus privado y han entrado en el estatus comunitario. Esto es, como hemos visto, un cambio fundamental en toda su perspectiva de vida. Sin ese cambio interior no puede haber ninguna democracia de base. Para volverse capaz de democracia, las personas tienen que cambiar sus estructuras internas. Venimos de una larga historia de poder y sumisión. Lo uno es el reverso de lo otro. En cuanto las personas, que antes tenían que someterse, han llegado al poder, empezaron enseguida a someter a los otros. Esta estructura se ha convertido en parte del carácter colectivo de la humanidad, existe hasta la actualidad. Esta es también una de las causas, por las que las revoluciones de izquierda nunca han podido funcionar. No habían desarrollado en su interior ninguna estructura humana nueva. Las personas han aprendido, a ejercer el poder o a someterse. La nostalgia del pueblo alemán por el hombre fuerte (Hitler), la nostalgia del pueblo ruso por el hombre fuerte (Putin), la nostalgia de la población católica por el cabeza de familia (el Papa), la nostalgia del buscador espiritual por el gran maestro (el gurú), la nostalgia de las personas por un líder y guía superior a todos (Dios) es un trozo de historia, que está muy dentro de nosotros, sin excepciones. Esta nostalgia por la autoridad (positiva) nunca se ha visto satisfecha. Por ello ha surgido una rabia y una decepción enormes. La nostalgia inicial por la autoridad se ha transformado en mucha gente en un rechazo rabioso de toda autoridad, pero son dos caras de la misma moneda. El antiautoritarismo no es otra cosa que la fijación de la autoridad con signos negativos. En ambos casos se trata de una “personalidad autoritaria” interiorizada, como Adorno la ha denominado. En ambos casos el pensamiento de autonomía auténtica no existía en absoluto. Es una rebelión, pero no es autonomía. La rebelión exige siempre un enemigo externo. Los grupos, que se mantienen porque se rebelan juntos, se deshacen en seguida, cuando ya no tienen ningún enemigo. Cuando son demasiado débiles, para actuar contra el enemigo real, es decir las condiciones sociales y sus responsables, se crean enemigos sustitutorios: personas de otro color de piel, de otro origen, de otra concepción de religión o sexualidad. Este principio lo observamos hoy en la escena política global de derecha a izquierda.
La autonomía es independiente de estas categorías, pues tiene lugar en el interior y forma parte del proceso de desarrollo de cada persona, que ya ha entrado en el estadio de auto reflexión. La autonomía es un proceso de reconocimiento y de auto reconocimiento. La autonomía es aquél proceso interno del alma de una persona, que tiene el efecto, de que esa persona tome la responsabilidad de su vida y que no responsabilice a nadie de su comportamiento. Es la decisión de cada revolucionario verdadero. Partiendo de este punto uno no se puede rebelar como antes, porque primero tendría que rebelarse contra uno mismo. No tiene sentido, luchar contra las estructuras, que uno no ha resuelto en realidad dentro de sí. Es un juego falso, cuando se lucha contra el poder externo y al mismo tiempo quiere ser poderoso; cuando se lucha contra las facultades de otros, porque uno mismo no las tiene; cuando se procede contra el líder de un grupo, porque a uno mismo le gustaría estar en su lugar. Es desleal, quejarse contra la enajenación, mientras uno no sea capaz de seguir su propio camino. Exige valor y mucha reflexión, el seguir el camino propio. La autonomía es un objetivo elevado. La autonomía exige un proceso interno de individuación, que nos libera (no verbalmente, sino en realidad) de toda enajenación. Las personas, que siguen ese camino de manera consecuente, son automáticamente puntos de atracción para otros. Son los puntos naturales de reunión, los que preparan el camino de forma natural, los líderes naturales de los grupos – incluso cuando no lo desean. Y al darse cuenta de ese nuevo rol, se encuentran en una situación que no han querido, pues también comparten el punto de vista antiautoritario; no quieren ni poder ni dominio sobre los demás, ni privilegios ni ser servidos. Se meterán sin falta en una situación difícil, porque ahora que ellos han tomado el camino de la autonomía, serán atacados por los que hasta ese momento habían sido sus amigos y que ahora les reprochan un comportamiento autoritario. Los supuestos amigos de antes le harán ese reproche tan seguro como el amén en la iglesia, porque ellos aún no han tomado el camino de la autonomía y por ello reaccionan con rabia y envidia en vez de con autorreflexión. Este proceso se repite hoy miles de veces en todos los grupos, que no tienen un propósito, un concepto. Es una de las causas del fracaso de los grupos. En nombre de la autonomía se lleva a cabo una guerra sin cuartel, contra los que tienen el coraje, de ir de verdad por el camino de la autonomía y de realizar en su vida los propósitos proclamados.
Tenemos que tener claro, que el camino de la democracia de base aún no ha existido en la actual cultura de la matriz antigua y que por ello comienza algo nuevo en la historia de las comunidades, cuando la gente empieza a crear verdaderas estructuras de democracia de base. Desde este momento ya no puede haber sólo seguidores y simpatizantes, porque la democracia de base vive de la responsabilidad propia de sus miembros. Quiero citar sobre ello algunas frases del libro “Der Weg des Kreises” (El Camino del Círculo) del profesor indio Manintoquat:

En un pequeño círculo queda completamente claro, que cada uno tiene que verse como responsable de sí mismo. Cada uno tiene que ser un líder. Si no, se convierte en una carga agotadora para el que o los pocos, que llevan la responsabilidad. Se les deja en la estacada, se sienten desbordados o aislados. Pronto empiezan a cosechar enfados y reproches. Hacen algo bueno para todos, pero nadie se lo pone fácil. Apenas son valorados. Lo que necesitan, es el apoyo del círculo. Gente, que les dé su reconocimiento y que los apoye en las tareas generales. Necesitan, que cada uno se haga responsable y que piense como un líder.
En un círculo todos son líderes. Esto quiere decir, que cada uno personalmente se hace responsable del resto. Hacerse responsable quiere decir, pensar sobre lo que se necesita, para transmitir a todo el círculo esas reflexiones.
Quisiera que ahora contemples la posibilidad de llevar el liderazgo y de transformar las cosas como quieres, como tú las quieres. Si esto te sobrepasa o te parece imposible, entonces sígueme un poco más.

Aquí vemos la democracia de base desde una nueva perspectiva. Aceptar el liderazgo por la importancia que tiene en la comunidad, hacerse responsable para todo el círculo, no discutir más eternamente, sino ser ejemplo y no esperar más hasta que lo hagan los otros. Aquí se piden cualidades para las que la mayoría de los miembros de un grupo no están preparados. Tienen que aprenderse. Una comunidad sólida se compone de aquellos, que han adquirido esas cualidades. Son las autoridades naturales, las personas de contacto, los responsables de la comunidad y también son considerados de esta manera por los representantes de otras comunidades. Eligen entre sí a los jefes de grupo o de trabajo. Las estructuras directivas se basan en una democracia de base en competencias, contacto y confianza, no en dominio. Las personas con las estructuras de poder antiguas no deberían obtener ninguna función directiva, porque de lo contrario aparecerían en seguida en el grupo miedo, competencia, pusilanimidad y poca transparencia. La dificultad en los grupos que no funcionan bien, reside a menudo en una o más personas con las antiguas estructuras de poder están en la cima y nadie tiene el valor, de hacer algo en contra. Estas personas son como una tapadera pesada encima de un barril, que se romperá bajo ella de forma lenta pero segura.
La democracia de base es una nueva fuerza en un mundo nuevo. Ya no está unida a la actitud antiautoritaria y al humor de cada uno, sino a la participación responsable en la construcción de la comunidad y a la decisión de llevar una vida autónoma y comunitaria. La vida comunitaria, que mantiene a la comunidad en situaciones difíciles, se forma con todos los yos individuales, que han tomado esta decisión. De estos yos individuales se prepara en el momento actual la nueva evolución en muchos puntos de la Tierra.

 

Capítulo del libro “La Matriz Sagrada” Tomo II

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