El Círculo de Piedras de Tamera

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Complementariedad en vez de exclusión, cooperación en vez de pelea.

El círculo de piedras es el “espacio de poder” central de Tamera. Todas las culturas indígenas tenían lugares de poder en los cuales las personas podían recargar sus energías y contemplar y comunicarse con lo divino. Los espacios de poder son lugares de paz y contacto con las fuerzas de la naturaleza. Trascienden culturas y religiones particulares: son espacios de plegaria y comunicación con lo que percibimos como divino y universal.

Al visitar el Crómlech de los Almendros, el círculo de piedras cerca de Évora, Sabine Lichtenfels tuvo la idea de construir un círculo de piedras en Tamera: una obra de arte comunitaria. Son 96 piedras que representan 96 arquetipos básicos de una comunidad de paz. Significan complementariedad en vez de exclusión, cooperación en vez de pelea.

En abril de 1994 viajó por Portugal y visitó el Crómlech. Luego de muchos años de investigación espiritual, Sabine Lichtenfels aprendió a percibir no sólo el mundo visible sino también la información energética sutil. Estando en el círculo sintió que las piedras del Crómlech de los Almendros habían sido erigidas por una cultura tribal pacífica. Los monolitos, de hasta tres metros de alto, no estaban dispuestos de forma arbitraria. Cada piedra parecía representar arquetipos de una cultural tribal armoniosa. Tanto las piedras como la matriz energética sutil de su posicionamiento contienen información atemporal y supra-histórica acerca de un modo de vida no violento basado en la sabiduría y formado por una cultura olvidada ya hace mucho que debió haber existido en Portugal y muchas otras áreas del mundo durante la Temprana Edad de Piedra. No hay descubrimientos arqueológicos de esta cultura global que indiquen formas de vida violentas o estructuras defensivas. Los investigadores e historiadores asumen cada vez con más convicción que hubo un tiempo en que las personas vivían en paz. En los años que siguieron, Sabine Lichtenfels decodificó el Crómlech de los Almendros como un tesoro de conocimientos de una cultura arcaica alta profundamente pacífica. En su libro Piedras de Sueños: Viaje a una era de Plenitud Sensual (disponible en Alemán y Portugués), escribió:

Me siento en el medio del círculo, sobre una piedra plana y grande, y cierro mis ojos. Escucho repetidamente esta oración: “Acuérdate de tu pasado, mucho antes del comienzo de la cristiandad”. Inmediatamente siento que he llegado a casa, y una gran tensión dentro mío desaparece. “Aquí encontrarás mucha información que necesitarás para encontrar el lugar en donde construirás tu proyecto. Vendrás aquí a menudo.” Sentí mucha curiosidad.

El círculo de piedras se volvió una gran fuente de inspiración. Cobró fuerza en ella la idea de construir un círculo de piedras en Tamera. Esto se manifestó cuando Marco Pogačnik, un sanador de la tierra, y Peter Frank, su alumno, empezaron a cooperar con Tamera aplicando su conocimiento geomántico para ayudar a la iniciativa de un nuevo círculo de piedras. El “Ícono del Futuro” comenzó así a tomar forma.

La primera piedra se puso el 12 de octubre de 2004, en la cima ligeramente inclinada de una colina en el centro de Tamera. Ahora el círculo de piedras está completo, con 96 piedras, algunas con cosmogramas tallados representando los poderes arquetípicos de una comunidad del futuro. Los cosmogramas han sido desarrollados durante años a través de la intuición y la creatividad de miembros de la comunidad y huéspedes que se sintieron conectados con los arquetipos.

La comunidad se junta en el círculo de piedras cada lunes al amanecer para el “Anillo de Poder”, durante el cual se envían al mundo pensamientos políticos de sanación. En el círculo de piedra el Padre Javier Giraldo ha celebrado un servicio cristiano inspirado por la Iglesia de los Pobres. Starhawk, la reconocida activista por la paz, lideró allí un ritual pagano con danzas y canciones. Monjes tibetanos de Dharamsala plantaron sus banderas de plegarias y las dejaron flamear. Muchas personas van al círculo de piedras para meditar y encontrar calma para rezar. Es como si el círculo, en su simplicidad y plenitud, hospedara todo tipo de religiones y pensamientos, volviendo superfluo a los dogmas y toda forma de exclusión.

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Fragmento del libro Tamera: Un Modelo para el Futuro, de Leila Dregger. (en alemán, inglés y portugués)

 

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