El mandato del amor es una cuestión política

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El siguiente mensagem-de-natal no es sólo para los cristianos. No está vinculado a ninguna religión, ni al 25 de diciembre.

Jesús vivió hace 2000 años. La voluntad del mundo divino era reemplazar la cultura de violencia por una cultura de paz. El mundo estaba bajo el dominio colonial de los romanos y lleno de enemigos. Pero incluso cuando se enfrentaba a los enemigos, Jesús no quería utilizar instrumentos de violencia, sino más bien instrumentos de perdón y Gracia. Él predicó el evangelio de la reconciliación y de amar al prójimo. Este fue un paso fundamental en la evolución de una nueva cultura humana. Pero el intento fracasó.

El pueblo no lo tenía aún lo suficientemente anclado en su interior. Por tanto, podría ser destruido por la iglesia y el estado. Los seguidores de este evangelio original fueron aniquilados y los viejos poderes emergieron.

El esfuerzo no tuvo éxito, ya que no existía una base social y política. Hoy queremos retomar el Evangelio de Jesús y continuar con él desde un nuevo nivel. La Navidad es la celebración del nacimiento de Cristo. Dios viene a la tierra en forma humana. Para permitir que este objetivo se realice, necesitamos invernaderos de confianza.

Ahora 2000 años más tarde las estructuras sociales deben ser creadas de manera que puedan dar permanencia a estas ideas . Los mandatos de honestidad y amar al prójimo no puede ser desarrollados en una sociedad basada en la represión y el engaño. Las promesas del Evangelio se podrán finalmente consagrar sólo desde una nueva estruc- tura social, sexual, ecológica y económica.

El “Jerusalén de los cielos” debería bajar a la tierra real; en forma de relaciones amoro- sas reales, familias, comunidades, talleres y universidades, en los bosques, ríos y lagos, en los laboratorios de investigación para el agua, alimentos y energía.

El mandato del amor es una cuestión política, y su cumplimiento exige una reno- vación fundamental de nuestras estructuras sociales. Esa es la línea de pensamiento del proyecto de Tamera. Consideramos que se trata de una continuación responsables del Evangelio. No somos una iglesia, sino más bien un proyecto de investigación para un futuro sin guerra.El “Reino de Dios” que ya está aquí, lo traducimos en jardines en un nuevo mundo, y en la red global de la nueva era. La “Tierra Santa” no está en Galilea. Sino en to- dos aquellos lugares donde las personas cooperan entre sí con el espíritu del nuevo Evangelio. La Tierra Santa puede estar en Portugal y en todas las regiones del planeta donde el mensaje pueda re-nacer. El mensaje de Terra Nova de una tierra sin miedo. El nacimiento de Cristo: el nacimiento de nuevas comunidades y biotopos de cura, la alegría de los niños, la alegría de los animales.

Es el nacimiento del nuevo ser humano y la nueva civilización que se expande cuidan- do y protegiendo la tierra. El nacimiento de Cristo: el nacimiento de una nueva era en la que el amor entre el hombre y la mujer siempre sean cumplidos – en el nombre de todos los niños y niñas y de todos los seres vivos.

Profundo agradecimiento a todos l

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