Si Gana la Vida, no Habrá Perdedores

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Un mensaje de solidaridad del Centro de Investigación para la Paz “Tamera” a Standing Rock

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En el nombre de la humanidad, expresamos nuestra gratitud a los protectores de la tierra y el agua en Standing Rock. Este campamento Sioux y de las Naciones Originarias de Canadá, acompañados por activistas de todos los campos, es una verdadera luz de esperanza en un mundo que ha perdido toda perspectiva de futuro. No luchan contra nadie —defienden lo sagrado. Protegen lo que necesita ser protegido para que nosotros vivamos. Queremos agradecerles por su perseverancia a pesar de los ataques brutales. Gracias por tomar una posición tan clara por la vida en esta lucha global entre los poderes de la vida y los del capital. Gracias también a los espíritus de los búfalos y las águilas por su apoyo y presencia visibles. A través de Tamera y el Proyecto de los Biótopos de Sanación, queremos darles nuestro total apoyo.

Standing Rock marca un punto de inflexión global, representa el fin cercano e inevitable de una cultura global que ha violado el balance de la vida a punto tal que la supervivencia en este planeta podría volverse imposible. En antiguas profecías, las tribus hopi y lakota advirtieron que si la serpiente oscura llegara a cruzar el río, sería el fin del mundo. Intentando evitar que la serpiente oscura del oleoducto de Dakota del Norte cruce el río Missouri, cientos de activistas confrontan en este momento una industria billonaria apoyada por gobiernos, corporaciones, bancos y nuestros propios hábitos de consumo. ¿Qué debería pasar para que los protectores de la tierra prevalezcan? Si queremos que su lucha —y las luchas en tantos otros puntos calientes del planeta— tenga éxito en el largo plazo, necesitamos abandonar completamente esta cultura de opresión del otro, que quema combustibles fósiles y destruye la naturaleza.

Necesitamos un nuevo modelo para la vida humana en la Tierra. El viejo modelo de vida está basado en la explotación; el nuevo estará basado en la cooperación. Seremos capaces de terminar con la vieja era cuando podamos ver y activar la posibilidad de una nueva. Creando modelos descentralizados de vida la humanidad puede recobrar la autonomía que el mundo imperialista le ha robado. Si seguimos la lógica de la naturaleza, todos los seres de este planeta tendrán acceso a energía limpia y gratuita, a agua vital y a la comida sana que necesitan. Estableciendo comunidades de confianza la herida abierta de la humanidad sanará.

Para catalizar el nacimiento de una nueva era, proponemos construir una red singular de centros de investigación de paz alrededor del mundo. Los llamamos “Biótopos de Sanación” o “Sitios del Futuro del Mundo”: comunidades intencionales de unas cientos de personas que investiguen y establezcan concretamente en modelos coherentes y replicables las características básicas de una cultura no violenta. Un modelo como este se ha estado desarrollando durante veinte años en Portugal. En si libro Terra Nova, Dieter Duhm, co-fundador de Tamera, escribe: “El sueño de un nuevo mundo no es sólo un deseo subjetivo sino una matriz auténtica para una vida diferente enlazada a la estructura de la realidad; es una necesidad objetiva y una posibilidad. La utopía concreta es una realidad latente dentro de nuestro universo tanto como la mariposa es la realidad latente dentro de la oruga.”

Más allá de nuestro atormentado mundo hay otra realidad: el mundo de la vida, que es el origen de todo. Más allá de toda alienación, todo trauma y toda hostilidad, existe una unidad original que compartimos con todo lo que vive. Todos los seres están unidos en una alianza sagrada. Juntos formamos la gran familia de la biósfera. Somos todos órganos en el mismo cuerpo de la vida. No debemos seguir tolerando crueldades en este planeta.

En nuestra esencia, todos somos indígenas de este planeta. La nueva cultura planetaria volverá a despertar el conocimiento primordial inherente a nuestras culturas originales —el conocimiento de cómo vivir en buenas relaciones, en comunidad. El cambio de sistema puede acontecer de forma sorpresivamente rápida cuando una comunidad planetaria descubre y se alinea con la base universal en la cual todos los seres son uno con los otros. Aquí yace un poder más grande que cualquier violencia: la fuerza vital que produce crecimiento, regeneración y sanación.

Juntémonos como comunidad planetaria en solidaridad con todos los que defienden lo sagrado; encontremos una nueva civilización en alianza con todos los seres.

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