Un nuevo campo de la mujer

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Del libro: “Politische Texte für eine gewaltfreie Erde” (“Textos políticos para una Tierra sin violencia”- sólo en alemán), 1992


Entra en un nuevo campo, y se dan un nuevo orden, nuevas percepciones, nuevas normas y nuevos poderes. Los antiguos temores ya no tienen sentido en el nuevo campo, porque el todo ha tomado una nueva dirección y un nuevo objetivo.
Si el nuevo campo no viene de una moda ni de una ideología, sino de un auténtico desarrollo mental-espiritual, por lo general lleva mayor poder y mayor fuerza de supervivencia que el antiguo. Lo mismo ocurre con el nuevo campo de la mujer. El antiguo campo se caracterizaba por la comparación, la competencia y la sumisión. Estaba asociado con las fuerzas de destrucción y autodestrucción. El campo de la mujer en general estuvo históricamente marcado por varios milenios de cruel opresión, explotación sexual y amor destruido. Era la historia de la era patriarcal de la guerra. Una mujer que comenzaba a amar generalmente comenzaba después de algún tiempo también a sufrir. Sus poderes, que querían florecer con el amor, comenzaban a marchitarse y secarse. Bajo la presión de los sistemas patriarcales surgieron conceptos erróneos del amor, el matrimonio y la fidelidad, una falsa fijación en el hombre (históricamente forzada), un campo falso para la autoestima de las mujeres y para las canciones de los sexos.
Podemos definir el campo como un patrón de información mental-espiritual que actúa consciente o inconscientemente y que dirige de manera parecida el comportamiento de todos los que participan en el campo.
Cuando se trata de entrar en el nuevo campo, se amontonan dentro de uno mismo los miedos, las dudas y las reacciones de defensa. De repente se está más intensamente confrontado con las cuestiones del amor, el anhelo, la pareja y la sexualidad. Es como caminar sobre el fuego. Si uno se decide a unirse a un grupo en este avanzado ejercicio, entonces al principio se alza todo en contra en el interior, porque el fuego es caliente, doloroso y peligroso. ¿Por qué ya no habría de ser así? Pero la información de que aún así funciona lleva a cabo el milagro. Todas nuestras células se han dado cuenta de ello y ninguna ha sufrido graves quemaduras. Necesitamos ahora una información comparable para el nuevo papel de la mujer en el amor libre. La información se convierte en una fuerza que crea campo si se consigue que “funcione”. Pero antes de que se pueda conseguir esto, algunas mujeres tienen que comenzar y llegar a estar realmente libres de conflicto interno y represiones secretas.

Vivimos hoy en un tiempo de transformación, y deberíamos aceptar desde el principio que los mayores cambios son posibles, también en nosotros mismos. Opino que pronto va a costar más de energía mantener las viejas estructuras que embarcarse en el proceso de auto-transformación.
El traumático tema de la mujer no tiene que continuar por más tiempo. Las mujeres tienen su propia función en el mundo, que en un principio está más allá de todas las cuestiones de una relación. Cuando una mujer se vuelve pequeña en el amor, hay un malentendido sobre su propio papel. Cuando una mujer corre detrás de un hombre, corre con seguridad pasando de largo la evolución. Visto desde la distancia, todos estos son procesos muy extraños, pues la mujer es, en su forma arquetípica y función, la fuerza que guía en las cuestiones fundamentales del amor y la vida. Ella es más un punto de referencia para el hombre que el hombre lo es para ella. En su función evolutiva y su relación con los seres vivos, tiene otro poder y universalidad que sólo ser la novia o la esposa de un hombre. Si una mujer se apega a un hombre demasiado exclusivamente, entonces probablemente o se marchitará de frustración sexual o asfixiará al hombre con su maternidad. En ambos casos, este excedente de poder interno, que es inherente a su naturaleza universal, no está encontrando su lugar. Ninguna mujer puede desarrollar esa dote de sexualidad, de fuerza de amor, esa capacidad de cuidar y nutrir que le ha dado la creación en relación con un solo hombre. Su poder sexual, la presencia constante de su naturaleza sexual y de su gozo apuntan a una disposición diferente.

Voy a cuidarme bien de no definir esta disposición, pues de lo contrario surgirían de nuevo otros programas. Pero voy a dedicar por completo mi alma masculina a despertar y apoyar lo femenino dentro de la mujer. A veces es un chiste que los hombres hagan terapia. Si las mujeres pudieran cumplir su función social, entonces probablemente ya no sería necesaria la terapia. Cuando ha encontrado su identidad femenina y universal, una mujer es un hogar natural para muchos hombres. Una mujer madura en cualquier comunidad es una orientación del alma para todos. Lo es simplemente por su presencia auténtica. En una comunidad orgánica será de manera natural, por ejemplo, la maestra de amor de muchas mujeres y hombres jóvenes. No porque tenga que satisfacer su propia adicción por los jóvenes, sino porque es su función natural y ellos la buscan de manera natural en este sentido. Una mujer sabia y auténtica es la autoridad natural para todos los hambrientos y los que están en búsqueda. Esta autoridad no se basa en el poder y el castigo, sino en el conocimiento, la comprensión, la sabiduría humana y, por último pero no por ello menos importante, en el disfrute de la sexualidad.
El hombre, incluso el del patriarcado, en el fondo ha evaluado el elevado papel de la mujer más o menos correctamente. Sospechaba el estatus social y político predominante de la mujer que resultaba de ello. Las funciones sociales y políticas decisivas de una sociedad no violenta y orientada hacia la vida son mucho más tareas de la mujer que del hombre. La mujer tiene la última palabra en todos los asuntos de comunidad, verdad emocional, cooperación con la naturaleza, sanación y nuevo condicionamiento de la conciencia. El hombre tiene la tarea de ayudarla y de alguna manera “estar ahí para ella”, como solía ser al revés en el pasado, pero no puede reclamar a ninguna de ellas completamente para sí. Puede intentarlo, por supuesto, pero una mujer inteligente ya no seguirá esta demanda a pesar de la seducción silenciosa que supone. La dulzura anticuada de una casa para dos en realidad fue siempre la sumisión total de la mujer al hombre. La mujer tiene de hecho un amor latente por este tipo de sumisión. Ése es su otro lado. En los patios traseros de su corazón todavía quiere “colgarse a un hombre”, todavía quiere realizar este antiguo mandamiento patriarcal del Antiguo Testamento, quiere ser sierva del hombre hasta el punto de abandonarse a sí misma, quiere pertenecerle, obedecerle y depender de él. La teóloga Heide-Marie Emmermann ha descrito esta verdad de manera increíblemente profunda e impresionante en su libro “Credo an Gott und sein Fleisch” (“Credo a Dios y su carne”). Pero una mujer que está despertando dejará estas fantasías de sumisión inmediatamente cuando tenga la oportunidad en la vida real de tomar la posición que le pertenece realmente.
La emancipación de la mujer no es una rebelión contra el hombre, sino el descubrimiento de su verdadera importancia para el hombre, para todos los hombres, para todas las comunidades humanas y para todos los biotopos de sanación del futuro en la Tierra.

No estoy hablando de las mujeres muy jóvenes sino de las mujeres mayores de treinta o cuarenta años. Una mujer de cuarenta entra en la flor de la vida, el punto máximo de su belleza física, su poder sexual y su función social. Mantendrá esta fase gloriosa de su vida y de su cuerpo durante décadas si no bloquea el camino por los prejuicios sociales y la falsa moral sexual. Habrá visto y dejado atrás todos los anteriores juegos de la feminidad, el juego de la inocencia, el juego de la coquetería, el juego de la seducción y el rechazo, el juego de la impotencia, el juego de los celos, el juego de la niña o el juego de la madre. Hará tiempo que habrá percibido todos estos juegos como tonterías de la juventud y los habrá dejado atrás. ¿Por qué habría de dedicarse a tales juegos si está ya con sus dones femeninos tan cerca de la fuente de la vida?
Si las primeras cinco mujeres crean en este sentido un nuevo campo de la mujer, en poco tiempo desencadenarán en otro centenar de mujeres una reacción en cadena. Cuando ya no se peleen entre sí por un hombre, cuando ya no corran detrás de su anhelo en un estado de necesidad insatisfecha, cuando ya no intenten en secreto copiar a sus madres, entonces abrirán una nueva posibilidad de desarrollo femenino para todas las mujeres. Cambiarán profundamente el curso futuro del destino femenino, porque ya no están obligadas a dejar de lado sus poderes sexuales a la mitad de su vida. Crearán un aspecto de la vida que pertenece al núcleo de cada comunidad orgánica y que de ahora en adelante ya no puede faltar en ningún proyecto del futuro: todo el aspecto de la sexualidad y la sanación. Éste es el verdadero ámbito de las mujeres. Una mujer que está conectada a través de su naturaleza femenina con todas las fuerzas de la vida no representa ante todo una sexualidad orientada hacia una pareja o una relación, sino una sexualidad universal. Sin embargo, perdió la mayor parte de sus verdaderas funciones públicas en la época del patriarcado, y tuvo por tanto que retirarse, también en el amor, hacia un rol artificial en la sociedad patriarcal. Ahora que cae el patriarcado, puede de nuevo reconectar con la línea más elevada de su vida.
Se trata aquí de un cambio histórico en los roles de género, que está en el centro de un nuevo orden de los géneros, en el centro de un sistema orgánico y natural de sexualidad libre. Muchas mujeres hoy en día se están dando cuenta de que en cualquier caso están más o menos obligadas a desarrollarse en esta dirección: ya no ven la posibilidad de encontrar al “hombre fuerte” en cuyos brazos puedan seguir siendo pequeñas. Tienen ellas mismas que ayudar a que surjan los hombres a los que quieren entregarse. Tienen que traer su conocimiento femenino para tener peso en las decisiones culturales y sociales. Son la fuerza principal en el ámbito del amor, lo quieran o no, y sirven de la mejor manera a cada comunidad si pueden decidirse a aceptar este papel.
La creación de un nuevo campo de la mujer representa una nueva etapa en la evolución de los seres humanos y en la evolución de la vida en la Tierra. Cuando la fuerza natural de la mujer se libera del pensar en una relación, todos los poderes del amor tenderán a liberarse del pensar en una relación. El nuevo campo toca un punto tan central de la vida que todo se ve afectado. Horticultura, arquitectura, alimentación, crianza de niños, ciencias naturales, ecología, etc. tendrán un significado distinto del que tenían anteriormente. Los términos amor, verdad, lealtad, confianza, seguridad y hogar recibirán un significado universal al alinearse con el plan de la creación, tal como es inherente a la función de los géneros. Los niños crecerán en un marco estable que ya no dependerá del humor de los dos padres. Los jóvenes recibirán una introducción a la sexualidad, lo que les ahorrará terribles desvíos y mezquindades. Los adultos ya no tendrán que aferrarse a una sola pareja para tener la ración necesaria de sexo y hogar. Y justo así a lo mejor encontrarán al “compañero o compañera de vida”. Quiero recordar que el amor libre y el amor de pareja no son excluyentes, sino que se complementan entre sí.
Como cada nuevo campo cuya hora ha llegado, también el nuevo campo de la mujer será muy superior en fuerza y poder una vez que se haya consolidado y difundido lo suficiente. El antiguo campo estaba conectado con las fuerzas de destrucción y autodestrucción. El nuevo campo se fortalece a través de la afirmación y el cuidado de las energías vitales más elementales. Los que se queden en el antiguo campo ya no podrán hacer frente a los desafíos de la nueva era. Pero nadie debería obligarse a sí mismo a tomar aquí y ahora una decisión. Si el nuevo campo está conforme con los intereses de vida más esenciales de la mujer y con su propia función dentro de la creación, entonces prevalecerá de manera “morfogenética”. Todas las mujeres que están en la vida todavía más o menos abiertas y vivas entrarán en resonancia con este campo. En todas ellas se desencadenará la posibilidad de un cambio de roles. El término “emancipación de la mujer” habrá finalmente conseguido un nuevo significado positivo y universal. Y conozco a los hombres suficientemente bien: la emancipación de los hombres seguirá inmediatamente cuando las primeras mujeres que hayan dado el gran paso. De hecho, se trata de un paso común en la realización humana. Pero las mujeres en este momento obviamente tienen que asumir el papel de comadrona.
Por último, unas palabras sobre la cuestión de las relaciones. Todas las cosas en el mundo están en relación unas con otras. Tierra, sol y luna tienen una relación muy específica entre sí. Esta relación se realiza de manera natural a través del hecho de que cada participante ejerce completamente su propia función. Esta función no es arbitraria, pues está siempre conectada al mundo en su conjunto. Las relaciones entre las entidades del mundo unas con otras no son por tanto de carácter privado, sino de carácter universal y cósmico. Lo mismo es verdad para la relación entre los géneros. Están en una relación universal – también podríamos decir “transpersonal” – entre sí, y esta relación decide por sí misma lo cerca que llegan uno de otro, cuánta distancia necesitan, y cuánta intimidad, sexualidad, relación de pareja, etc. surge. No necesitan ningún contrato de matrimonio ni seguro de amor. Se enamorarán del otro por supuesto también de manera individual, pues eso forma parte del juego de la vida. Pero ya no harán que su destino dependa de ello, ya que tienen funciones complementarias y posibilidades de amor que ya no están vinculadas a relaciones individuales. Una mujer que sigue el nuevo campo nunca más tendrá que quejarse de la falta de relaciones individuales, pues se ha convertido – en virtud de su auténtica carisma– en el hogar natural de todos los hombres. Cuanto más se posicione libre de miedo en la creación gracias a la fuerza de su nuevo rol, más podrá el hombre superar el profundamente arraigado temor a la sexualidad. Y cuanto más puedan los hombres superar el miedo, más podrán dejar a un lado su vanidad, su machismo y su necesidad de dominar.
Con el nuevo campo de la mujer surge una nueva posibilidad de desarrollo humano también para el hombre. Por tanto, un llamamiento en nombre de todos los hombres a las primeras cinco mujeres: cread el nuevo campo del amor libre.

 

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