Meditación sincronizada para la Paz en Colombia

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La comunidad de paz de San José de Apartadó celebrará su 20° aniversario el jueves, 23 de marzo 6.15am hora colombiana (11.15am GMT)

 

Ritual en la Comunidad de Paz

 

En la celebración estará presente una delegación de Tamera, incluyendo su cofundadora Sabine Lichtenfels. Desde 2005 hemos cooperado intensamente con esta comunidad de valientes campesinos que han creado un ejemplo de humanidad, reconciliación y no violencia en medio de una guerra brutal. Ahora que se están deponiendo las armas, la experiencia y conocimiento de San José y otras comunidades similares podrían ser clave para el éxito a largo plazo del proceso de paz en el país. Para que esto ocurra, la comunidad de paz necesita reconocimiento y protección urgentemente. Les invitamos a conectarse con San José mediante una oración y a realizar la siguiente visualización con nosotros el 23 de marzo a las 6:15 de la mañana (hora colombiana).

Palabras de Sabine Lichtenfels:

Quiero dedicar esta meditación a la comunidad de paz de San José de Apartadó que celebra hoy su 20° Aniversario.
En este contexto, busco una visión para que una paz verdadera surja en Colombia.
Durante miles de años, la gente ha luchado por la paz, y sabemos que todos los intentos de crear paz mediante la fuerza han fracasado. Casi siempre han acabado en dogmatismo, conflicto, guerra y lucha. Y al mismo tiempo la paz es una realidad. Imagino como la humanidad percibe la vibración energética de la Tierra de nuevo, la frecuencia de la vida misma. Imagino una frecuencia sagrada en Colombia que vibra cobrando más fuerza y que viene de un lugar sagrado, como Chiribiquete.

Una onda de frecuencia rodea por completo la Tierra. Es una energía que surge de la Tierra misma creando un fino manto sobre el cuerpo terrestre. Conforme las ondas avanzan, las personas que son tocadas por esta energía comienzan a escuchar la llamada en su corazón y a recordar cuál es su verdadera tarea. Escuchan la llamada de la Tierra y la aceptan. Todas las pretensiones egoísticas se disuelven y de repente todos podemos ver la razón de nuestra existencia en el Tierra. Una fuerte determinación se une con la humildad. Todos nos ponemos en servicio por la Tierra. Esta frecuencia energética impregna muchas organizaciones, partidos, gobiernos y religiones. Surge una red que nos conecta con los demás a un nivel más elevado, dejando a un lado las ideologías. Reconocemos que somos todos hijos de la Tierra. Asimismo reconocemos que en este país existe una frecuencia de paz prehistórica y recordamos que en esencia somos seres comunitarios, que formamos parte de un organismo mayor, holístico.

El presidente Santos también es tocado por esta frecuencia de amor, infinitamente suave y poderosa. Siente que el proceso de paz que él mismo inició, solamente podrá tener éxito si él lo acoge completa, profunda y verdaderamente en su corazón. Siente que tiene que decir la verdad. Siente que las viejas mentiras ya no funcionan y que tiene que destapar el pasado. Sabe que tiene que acabar con las milicias paramilitares. Siente que hay una gran fuerza de perdón, pero que sólo puede ser efectiva tras reconocer lo que se ha hecho realmente. Su corazón comienza a latir con compasión – compasión con las comunidades que han sido perseguidas durante años; con los pueblos indígenas que han sido perseguidos, torturados y oprimidos. Él siente su corazón compasivo y una fuerte voluntad de acabar con el pasado y esperar un nuevo futuro. Santos protege explícitamente las comunidades de paz e indígenas del país. Siente que la creación de regiones de paz autónomas es la clave para la paz global. Ahora, él puede ver que la región de la comunidad de paz de San José de Apartadó podría ser un modelo para otras regiones de paz, que tendrían como maestros a los miembros de San José que saben cómo construir comunidades similares. Surgen centros de educativos para una no violencia verdadera.

Gracias a este proceso, los excombatientes de la guerrilla pueden recuperar la confianza y liberarse de las preocupaciones a ser traicionados tras entregar las armas. Se empieza a formar un fuerte movimiento de solidaridad entre los pueblos indígenas, los campesinos y los excombatientes de la guerrilla. Protegidos por el gobierno, pueden crear aldeas comunitarias en el país, defendiendo y sanando la Tierra. Quieren y van a mostrar cómo crear comunidades autónomas independientes de los sistemas de comercio centralizados, pues en su propia región obtienen suministro suficiente de agua, alimentos y energía. Redescubren la abundancia de la Tierra. Reconocen que todos pueden comer y beber si tratamos a la Tierra de la manera adecuada. Reconocen que tenemos que usar fuentes de energía que soporten la naturaleza. Primero envía amor y sólo después puedes tocar. Parecido a lo ocurrido en Sudáfrica, comienza un gran proceso de reconciliación. Saben que sólo si la verdad está permitida y todos los involucrados están dispuestos a perdonar pueden surgir comunidades de paz. No puede haber sanación sin este proceso.

Sólo cuando hemos reconocido lo que hemos hecho, se puede perdonar de verdad. Por todo el país ocurren grandes rituales de sanación guíados por Mamos y Sagas, sacerdotisas y sacerdotes de las culturas indígenas. Aquellos que han sido perseguidos y exterminados comenzarán un proceso de sanación en Colombia. Al poder llevar a cabo estos rituales sin ser perseguidos o castigados por ello, se abre una puerta esencial para la sanación. Un número creciente de personas reconoce quiénes son los pueblos indígenas originales. Entienden que no hay una gran diferencia entre las diferentes religiones y que todos volveremos a ser hijos y cuidadores de este planeta. Un milagro tiene lugar por todo el país: los corazones se abren y se recupera la confianza. Esto lleva a tomar la decisión más importante: darlo todo por la sanación de la Tierra. Procesos similares tienen lugar en muchos países. Somos testigos de un gran despertar, ayudando a dar a luz a una nueva Tierra, Terra Nova.
Ojalá este proceso tenga sus bendiciones.
Ya Azim.

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