Una Delegación de Tamera viajará a Colombia

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La situación en Colombia en general y en la Comunidad de Paz en particular ha empeorado dramáticamente durante estas últimas semanas.

  Foto: Sabine Lichtenfels (d) conversando con Donna Brigida de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó en Colombia

 

Sabine Lichtenfels, cofundadora de Tamera, viajará a Colombia en marzo de este año junto a Martin Winiecki (coordinador del Instituto para el Trabajo de Paz Global de Tamera), Andrea Regelmann (coordinadora de nuestra red en Colombia) y Laura von Raffay, para visitar la Comunidad de Paz de San José de Apartadó.

Esta comunidad necesita urgentemente nuestro apoyo y queremos usar este viaje para ayudarlos a encontrar protección política sostenible y nuevas perspectivas. También nos acompañará Alnoor Ladha, amigo de Tamera y director ejecutivo de The Rules, una ONG internacional que trabaja con movimientos sociales del Sur Global por un futuro pos-capitalista.

Viajaremos a Colombia para el vigésimo aniversario de la fundación de San José de Apartadó, que la comunidad celebrará el 23 de marzo con muchos invitados de Colombia y el resto del mundo. En 1997, unos 1350 granjeros desplazados se juntaron en la región de Urabá, al norte del país, para declararse neutrales a la guerra. Como se comprometieron como comunidad de paz a transitar un camino de no-violencia, construcción de comunidad y trabajo en común con el objetivo de construir una isla de compasión en un mar de masacres. Sus principios fundamentales incluyeron el rechazo riguroso a las drogas, el alcohol, las armas, y la no cooperación con ninguno de los grupos armados. Debido a su postura valiente y radical, se convirtieron en víctimas de una persecución despiadada. Más de 200 de sus miembros, incluyendo muchos de sus líderes, han sido asesinados, principalmente por paramilitares y el ejército, aunque también a manos de la guerrilla. A pesar de todo lo que han sufrido, han decidido seguir el camino de la paz y la reconciliación —principios que mantienen inalterables hoy en día.

Como quizá sabes, hemos acompañado a la Comunidad de Paz por más de 10 años. Hemos iniciado peregrinajes, campañas solidarias y transferencias de tecnología. Colaboramos con ellos dentro del marco del Campus Global, una iniciativa global de educación en la construcción de modelos auto-suficientes para el futuro. Hemos desarrollado una gran amistad con la gente de San José. Aunque ambas comunidades, Tamera y San José, sean tan diferentes en muchos aspectos, trabajamos por la misma meta: un futuro sin guerra, una nueva Tierra en la cual todos los seres puedan vivir con dignidad, justicia y confianza.

La última vez que Sabine Lichtenfels visitó Colombia, hace dos años, tuvo la visión de lograr que el presidente Santos se pronuncie públicamente a favor de San José y otras comunidades de paz de Colombia para asegurar así que los proyectos estén más a salvo de acciones violentas. Hacer realidad esta visión se ha convertido en un imperativo estas últimas semanas.

Aunque hemos celebrado el acuerdo de paz histórico entre el gobierno colombiano y las guerrillas FARC-Ep como un avance histórico, somos ahora testigos de cómo escuadrones paramilitares, corporaciones multinacionales y políticos corruptos utilizan la supuesta paz como pantalla para perpetuar la guerra contra civiles inocentes y contra todos los que resisten sus planes. Mientras el mundo cree que la paz llegó a Colombia y la atención global se centra en otras crisis, las fuerzas paramilitares han conquistado territorio antes ocupado por las FARC, han matado activistas y amenazado las comunidades de paz sin que la opinión pública se entere. En los últimos meses el número de asesinatos políticos ha aumentado sensiblemente y nuestros amigos de San José han sido sujetos a invasiones de paramilitares y amenazas de muerte.

Colombia se encuentra en una encrucijada: ¿comenzará un proceso real de reconciliación y paz, o “paz” será meramente una palabra para esconder la guerra? Pensamos que la Comunidad de Paz de San José de Apartadó puede asumir un rol crucial para el futuro del país. Con todo lo que sufrieron y experimentaron, con su profundo conocimiento sobre el significado del perdón, la no-violencia y la solidaridad, pueden convertirse en maestros de una educación de paz para ex-combatientes. Más comunidades auto-suficientes podrían emerger en las zonas desmilitarizadas en todo el país. Ex-combatientes ya no servirán a la guerra sino a la restauración ecológica y social del país. Colombia podría convertirse en un ejemplo de paz genuina del cual otros países podrían aprender. Queremos ayudar a hacer esto posible y contribuir con nuestros conocimientos ecológicos, tecnológicos y especialmente sociales.

Además de visitar San José y conversar con la comunidad acerca de cómo afianzar nuestra cooperación, queremos reunirnos con representantes del gobierno, la Iglesia, los pueblos originarios, las organizaciones de derechos humanos, los observadores internacionales y los diplomáticos para comunicarles esta visión y ofrecer nuestro apoyo. Si esto funciona, pronto nos sentaremos con el presidente Santos.

El año pasado iniciamos una compaña de solidaridad y apoyo a las comunidades de paz colombianas que se discutió durante las negociaciones de paz en La Habana. Se sumaron a esta campaña el intelectual norteamericano Noam Chomsky, el ex-ministro de relaciones exteriores brasilero Celso Amorim, el activista por el agua boliviano Oscar Olivera y muchas otras personalidades. En este viaje queremos dar el próximo paso para ayudar a proteger San José y todas las comunidades de paz de Colombia.

Esperemos que así sea. ¡Por un futuro sin guerra!

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